
Cuando abrimos Centro Elphis en 2017 lo hicimos con el objetivo de ayudar en el tratamiento de las adicciones y con una convicción profunda: la adicción no es un callejón sin salida, sino un laberinto complejo que requiere de guías expertos y multidisciplinares para poder encontrar la salida.
Con el paso de estos casi 10 años, me reafirmo en que nuestra labor diaria no consiste única y exclusivamente en detener el consumo, sino en acompañar a las personas en su autoconocimiento, en la reconstrucción de sus identidades y en la recuperación de sus vidas.
Como directora técnica de Centro Elphis, a menudo me preguntan cómo saber cuándo un consumo es algo lúdico-social o realmente constituye un problema de adicción, y la respuesta, en algunos casos, es bastante complicada ya que la adicción es una gran experta en esconderse tras el autoengaño y la aparente funcionalidad.
El primer paso: detectar la enfermedad y buscar ayuda profesional
Rompiendo el silencio: el papel del entorno en la detección temprana
Pasar de la negación a la sala de espera de una clínica de desintoxicación es un paso realmente duro. El estigma social y el miedo actúan a menudo como un muro que retrasa la búsqueda de ayuda.
Para empezar a arrojar luz sobre este tema, ¿cuáles son las señales de alarma más frecuentes que indican que una persona debería plantearse acudir a un centro de tratamiento de adicciones?
La primera sería que la propia persona se dé cuenta de que su relación con la sustancia o conducta problema está generando malestar tanto en él mismo como en su entorno.
Sin embargo, esto ocurre en un porcentaje muy bajo. Suele ser la familia la que detecta la existencia de una dependencia. En este caso, la frecuencia o intensidad del consumo, los cambios de humor, el abandono de actividades y, en muchos casos, el aislamiento, son señales de alarma que deben plantear la necesidad de una valoración profesional.
¿Estas alarmas encajan con las que resuenan en los pacientes cuando acuden?
Exacto. Lo que nos solemos encontrar en una primera visita de valoración es un gran malestar: relaciones interpersonales deterioradas, abandono de hábitos de salud y hobbies e incluso en algunos casos, consecuencias a nivel laboral o legal.
Dar ese primer paso es dificilísimo, ¿qué criterios son innegociables a la hora de elegir un tratamiento de adicciones que sea profesional, seguro y eficaz?
Todo centro debe contar con el registro sanitario y es imprescindible que disponga de un equipo multidisciplinar. La adicción, tal y como se conceptualiza a día de hoy, es una enfermedad crónica, con tendencia a la recaída y requiere de un abordaje por distintos profesionales de la salud mental. También es importante que el centro cuente con distintas opciones de tratamiento ya que no todos los casos son iguales y no todas las personas necesitan los mismos recursos. Finalmente, una buena valoración inicial es clave para determinar la intervención más adecuada.
La metodología multidisciplinar como eje de tratamiento de adicciones en Centro Elphis
Más allá del síntoma
¿Qué tipo de terapias aplicáis y cómo adaptáis el tratamiento de adicciones a la realidad de cada persona que entra en Elphis?
La base de la terapia es de orientación cognitivo-conductual ya que es la que cuenta con mayor evidencia científica para el abordaje de las adicciones. Sin embargo, en Centro Elphis, llevamos a cabo intervenciones basadas en psicoterapia integradora. En la mayoría de los supuestos, además de trabajar para conseguir la abstinencia, necesitamos intervenir sobre aquellas variables que han permitido, precipitado o mantenido el consumo, y esto requiere del empleo de técnicas y estrategias de intervención de distintas orientaciones que hayan sido respaldadas por la evidencia científica.
Y entendiendo que no existe un tratamiento que ayude a todos los pacientes de igual modo, ¿cómo los adaptáis a la realidad individual de cada usuario cuando os encontráis con patologías duales?
Así es, cada tratamiento es personalizado. Lo primero que hacemos siempre es escuchar, tanto al paciente como a la familia. Buscamos conocer su historia de vida, su historia de consumo, la situación actual y sus necesidades.
A partir de aquí, comenzamos con la valoración del caso y el diseño del plan terapéutico con el objetivo de alcanzar la abstinencia. Bajo los efectos de cualquier sustancia (alcohol, cannabis, cocaína, ansiolíticos…) podemos encontrarnos con síntomas similares a los de diversas patologías. Una vez que hemos logrado llegar a la abstinencia, podemos observar con nitidez el cuadro completo e identificar qué síntomas eran provocados por la adicción y cuáles persisten. Por ello, es importante no precipitarse en el diagnóstico de patologías duales, siempre que dichas patologías no existieran con anterioridad a la problemática de consumo. El hecho de trabajar en equipo y contar con distintos profesionales de la salud mental nos permite detectar e intervenir en las posibles patologías asociadas o comorbilidades.
La familia como eje del inicio y la recuperación
¿Qué papel juegan la familia y el entorno cercano en el proceso terapéutico?
La familia juega un papel muy importante en este proceso ya que suele ser quien, como he comentado, detecta la problemática, precipita la entrada en tratamiento del paciente y quien colabora junto con el equipo para lograr la permanencia en el mismo.
Además de esto, es importante mencionar el sufrimiento y la impotencia que la familia sostiene cuando la adicción se instala en el núcleo familiar. Por eso, contamos tanto con espacios de terapia individual como grupal para familiares, donde pueden sentirse escuchados y orientados en este proceso.
¿Cuál es el tiempo medio de un tratamiento completo? ¿Varía en función del tipo de adicción?
El tiempo de tratamiento es relativo. No depende tanto del tipo de sustancia como del caso en sí, del plan terapéutico y del desarrollo del mismo. Como comentaba antes, tratamos de individualizar cada caso para ajustarnos a sus necesidades concretas del mismo tanto en la modalidad de tratamiento como en los objetivos y áreas de trabajo.
Los nuevos retos en el tratamiento de adicciones: jóvenes, THC y casas de apuestas
Un mapa cambiante: nuevas dependencias en la jungla urbana
El mundo de las adicciones no es estático; muta y se adapta a la misma velocidad que lo hace la sociedad.
Lleváis casi 10 años en activo, ¿habéis visto cambios en los pacientes que llegaban en 2017 y los que llegan en 2026?
No se ha visto un cambio significativo en cuanto a sustancias consumidas. Lo que sí vemos es un incremento en el número de personas que han sufrido episodios psicóticos como consecuencia del consumo de THC, principalmente. La mayoría de estos episodios ocurren en gente joven (18-25 años), lo que supone un reto a la hora de instaurar la abstinencia y mantenerla a largo plazo para evitar el desarrollo de trastornos psicóticos de carácter crónico. También hemos visto un incremento de la demanda de tratamiento por juego patológico en adultos jóvenes en los dos últimos años.
Mirando al futuro, ¿cuáles son los retos/preocupaciones que están ya viéndose en la sociedad de grandes ciudades como Madrid y a los que no se les está poniendo suficiente atención sanitaria?
Las apuestas constituyen una gran problemática actual. Para muchos grupos de jóvenes, las casas de apuestas se han convertido en una fuente de ocio y no ven el peligro que, a medio y largo plazo, esto puede constituir.
Además, el consumo de THC sigue estando muy normalizado y banalizado desde la adolescencia, con el riesgo que ello conlleva.
El principal reto está en la prevención. Hay que aportar información y psicoeducar acerca de las conductas adictivas en la adolescencia. Intervenciones centradas en la persona, en su autoconocimiento y en la adquisición de estrategias de regulación a edades tempranas. En este punto no solo entra en juego la sanidad, sino también otros agentes como escuelas y familias.





