3 razones por las que pedir ayuda para dejar las drogas

3 razones por las que pedir ayuda para dejar las drogas

Como hemos visto en post anteriores, es probable que una persona adicta no reconozca lo que le está ocurriendo y, por tanto, no crea necesario pedir ayuda para dejar las drogas y acompañamiento para llevar a cabo el proceso de salir de ello. 

Una vez superada la fase de negación, es importante que el adicto sepa que son muchas las razones por las que necesita apoyo de profesionales durante la recuperación, ya que eliminar una conducta perjudicial de la rutina diaria es un camino realmente complicado.

1. Debes trabajar los factores de protección

Estos factores son las capacidades personales y sociales que te harán más fuerte a la hora de afrontar las situaciones de riesgo con éxito y ser menos vulnerable, como puede ser una tentación de consumo. Las relaciones con tu entorno, autoestima, autocontrol, introspección… Un profesional te ayudará a ser consciente de que tienes que generar cambios que mejoren tu calidad de vida y potenciará estos factores de protección tan valiosos para ti, de forma que el proceso sea mucho más fructífero. Por eso necesitas pedir ayuda para dejar las drogas o el hábito que te tiene atado a un equipo cualificado.

2. Necesitas construir nuevos hábitos saludables de conducta.

Cuando eliminas las drogas de tu día a día empieza una nueva etapa que pasará por varias fases. Tu cotidianidad habrá cambiado y deberás aprender a continuar con tu rutina sin depender de las sustancias que antes consumías. Por eso, es necesario un tratamiento especializado que empieza por dejar de consumir, lo que conocemos como desintoxicación, fase en la que se elimina el tóxico del organismo. Continúa con la deshabituación, una de las fases más relevantes porque es cuando se aprende a llevar a cabo esta vida sin droga que hemos mencionado, por lo que necesitarás acompañamiento permanente. Y el proceso concluye con la rehabilitación, donde seguimos construyendo hábitos de vida saludables, se trabaja en proyectos de crecimiento personal y se mejoran los modelos de relación con los demás y la manera en la que abordamos los conflictos con el resto y con nosotros mismos.

Por ello, es necesario contar con un equipo profesional que te ayude en todas estas fases, ya que superar una adicción va mucho más allá que dejar de consumir la sustancia, es un cambio completo de hábitos y una construcción de nuevas conductas y patrones.

3. En esta nueva rutina, necesitas desarrollar nuevos recursos

Durante el tratamiento, uno de los focos principales se pone en desarrollar herramientas y capacidades que se espera que se sigan empleando una vez haya terminado el proceso. Te ayudarán a aprender a gestionar tus emociones y actitudes de forma constructiva y no destructiva.

Por ejemplo, trabajar en hábitos de autocuidado de cuerpo y mente, rutinas de deporte y patrones de alimentación, diálogo familiar… También algo fundamental es aprender a resolver los problemas hablando de forma calmada, porque resulta imprescindible para afrontar las situaciones de consumo en las que puede haber actitudes violentas hacia otros o hacia uno  mismo.

¡Podríamos seguir con muchos otros motivos por los que necesitas pedir ayuda para dejar las drogas! El resumen de todas las que hemos mencionado es que dejar atrás una adicción va mucho más allá de dejar de consumir una sustancia o eliminar un hábito. Es un cambio completo de vida, procesos, costumbres y nuevas herramientas que solo un equipo cualificado puede ayudarte a realizar. ¡No tengas miedo y contacta con nosotros para empezar tu nueva vida!

 

Cómo superar la fase de negación

Cómo superar la fase de negación

Superar la fase de negación en un proceso de adicción es probablemente uno de los pasos más complicados del camino a la recuperación. Sin embargo, es uno de los más importantes, porque solo cuando aceptas que las drogas dominan tu vida, podrás empezar un tratamiento para salir de ellas.

¿Por qué es tan habitual la fase de negación?

La negación es un mecanismo de defensa en la mente del adicto. Cuando siente que la realidad es demasiado dura, violenta y no es capaz de asumirla, negar lo que está sucediendo es su manera de esquivarla y no afrontar lo que le está pasando.

A menudo niega su problema porque no quiere sentirse vulnerable y tiene miedo a enfrentarlo. Evita hablar de ello, reacciona de forma agresiva cuando se le insinúa que tiene un problema y tiende a minimizar las consecuencias de lo que hace.

La mayoría de las personas adictas se escudan diciendo que “lo dejan cuando quieran”, que el alcohol, el juego o las drogas no son imprescindibles en sus vidas y que solo lo hacen puntualmente. Hasta que tocan fondo o ya es innegable por la gravedad de la situación en la que se ven envueltos (deudas, enfermedad, problemas familiares, laborales…), la negación es para ellos un acto reconfortante que les ayuda a sentirse protegidos.

centro elphis adicciones

Cómo pasar de la negación a la aceptación

¿Cada vez gastas más dinero? ¿Estás dejando de lado a tu familia y amigos por consumir, jugar o beber? ¿No puedes pasar sin ello y sientes que lo necesitas para rendir en tus tareas, para estar eufórico, para desconectar de la realidad…? Si estás en la fase de negación, probablemente no reconozcas estos signos de adicción, pero es importante que hagas “click” y te des cuenta que solo reconociéndolo podrás iniciar el tratamiento que te ayude a recuperar tu vida.

Cambiar tu forma de pensar es el primer paso para superar el obstáculo que supone la negación en tu camino. Para ello, lo principal es quererse a uno mismo y respetarse. El amor por uno mismo empieza por cuidar de nuestra salud y por no tener miedo a pedir ayuda. Nuestra familia, amigos, y los centros de intervención están para apoyarte en todo este proceso, pero es necesario que antes seas sincero contigo.

Para pasar a la fase de aceptación de tu problema, es importante que analices qué es lo que te provoca ese miedo, te permitas expresar todo lo que te asusta, tus emociones y todas las creencias limitantes que te frenan a iniciar ese proceso de recuperación. En ese momento, te verás capaz de apoyarte en tu entorno más cercano, acudir a grupos de apoyo o contar con centros de tratamiento de adicciones.

Qué hacer ante un familiar en fase de negación

Tratar con un ser querido que no asume que tiene un problema y, por tanto, no puede iniciar un tratamiento para salir de ello, es probablemente una de las situaciones más duras a las que nos podemos enfrentar. Si te está sucediendo, tu papel es fundamental en su proceso de recuperación, porque puedes ser el motor que le anime a pedir ayuda profesional.

Puedes ayudarle a que lleve a cabo ese proceso de autoconocimiento y sinceridad del que te hemos hablado antes y, además, es fundamental que tengas una comunicación fluida con él. Mantén siempre una actitud calmada, y exprésale tu preocupación por su salud, por el núcleo familiar, por su futuro… Muéstrale cómo te sientes y cómo te afecta su problema, de forma que la persona adicta pueda ver que no sólo le afecta a ella, sino que sus actos tienen graves consecuencias en su entorno.

Si necesitas apoyo o asesoramiento sea cual sea tu papel dentro de un caso de adicción, no dudes en contar con nosotros para que te orientemos sobre los pasos a seguir para recuperar tu vida.

¿CUÁNDO TE FUISTE? VIVIR CON UN ADICTO

¿CUÁNDO TE FUISTE? VIVIR CON UN ADICTO

Es frecuente escuchar a los familiares de mis pacientes referirse a ellos hablando en pasado ¿por qué? ¿es que acaso ya no están? Pues desgraciadamente en la mayoría de las ocasiones no, o al menos, no ese ser querido con el que se podía hablar y contar, de todo y para todo. Desgraciadamente, un adicto tiene sus actos y pensamientos secuestrados por la enfermedad de la adicción. No es él, no está. Quizá muchos piensen que es una exageración, pero creedme, no lo es. El adicto vive una “rrealidad paralela” en la que sus pensamientos han de justificar sus acciones para evitar su propio sufrimiento. El adicto está convencido de que su manera de actuar y relacionarse con los demás es correcta. Ha aprendido a protegerse desde la falsa creencia de que la mejor de sus defensas siempre es un buen ataque. Para ellos, asumir que lo que sucede a su alrededor no es más que el resultado tangible de su adicción duele, y ya sabemos que el adicto no maneja muy bien el entramado de emociones negativas que giran a su alrededor. Es por todo ello por lo que, en muchos de los casos, el adicto termina perdiéndolo todo, familia, trabajo, amigos… Las víctimas colaterales de la enfermedad terminan agotando sus fuerzas entre consumos, desapariciones, mentiras y discusiones, por lo que llega el momento en el que todo ser humano se cansa, y elige, perderse él mismo o perderle a él. Es frecuente cuando un familiar viene a pedir ayuda desesperado por la situación que está viviendo, escucharles hacer una no tan incorrecta metáfora con el personaje de la novela Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Realmente cuando un adicto está en activo, y no necesariamente con ello me refiero a consumos de por medio (os dejo aquí nuestro post sobre las recaídas), es difícil saber quién es. Habitan en él distintos personajes que cuando convives con ellos, identificas muy bien. Sus ojos tornan de repente a un estado de ira irrefrenable, sus músculos se tensan, aprieta sus mandíbulas y entonces sabes que ya está ahí, y que nada bueno va a suceder en los próximos minutos. ¿Por qué? Te preguntas una y otra vez. Su carácter es cambiante y los estímulos necesarios para sacar lo peor de él, nimios. Se llama adicción, y desgraciadamente no engloba únicamente el consumo de una sustancia, y no cesa cuando se deja de consumir dicha sustancia. La adicción es una enfermedad crónica, progresiva, mortal y con tendencia a la recaída;  con efectos devastadores tanto a nivel físico como psicológico. Los efectos a largo plazo que una adicción puede provocar son mortales, entre ellos, como bien conocemos están, la sobredosis accidental o no, y ligada a ello el suicidio. Como hemos indicado al inicio, el cerebro adicto se encuentra secuestrado por la enfermedad, su capacidad de pensar de forma racional es totalmente nula y la necesidad de volcar su dolor palpable a su alrededor. Afortunadamente el final devastador del que hablábamos es evitable, y no solo eso, vivir una vida plena y feliz aun padeciendo una enfermedad como la adicción, es posible. Cuando te hayas inmerso en la destrucción de la enfermedad, tanto si eres enfermo como familiar, es complicado ver la salida, pero la salida existe y por eso estamos aquí. Desde Centro Elphis podemos ayudarte a recuperar una vida o a construirla, llevamos a cabo un programa terapéutico adaptado a tus necesidades. Nuestro equipo terapéutico y psicológico te proporcionará las herramientas necesarias para tu día a día, estaremos a tu lado en todo el proceso. ¿Pero sabéis que es lo más gratificante de todo? Cuando pasados unos meses en los que el adicto se pone en recuperación, descuelgas el teléfono para atender a su madre, esposa o hermana y solo quieren agradecerte el haberles devuelto a esa maravillosa persona a la que tanto querían y que hacía mucho tiempo, no veían…
ADICCIÓN COMPORTAMENTAL O SIN SUSTANCIA

ADICCIÓN COMPORTAMENTAL O SIN SUSTANCIA

Cada vez son más los casos de personas que llegan a consulta con problemas de adicción comportamental o también llamada, adicción sin sustancia. En un principio, se trata de conductas que todos consideraríamos inocuas, pero que, una vez desarrollada una adicción, interfieren gravemente en distintos ámbitos de la vida de la persona afectada.  Dichas conductas como pueden ser el juego, uso de nuevas tecnologías, el sexo, las compras… al igual que en el caso de la adicción a sustancias, pasan por distintas etapas. En un primer momento se comienza por el uso, para continuar con un abuso hasta concluir en la dependencia o adicción.

El consumo de drogas o alcohol repercute directamente en el funcionamiento de nuestro cerebro a través del neurotransmisor dopamina, incidiendo directamente en el sistema límbico que contiene el circuito de recompensas. El sentir placer, nos motiva a repetir nuestras conductas, actuando como reforzador. Al igual que en el consumo de sustancias, las conductas anteriormente descritas aumentan los niveles de dopamina convirtiéndose en sí mismas en reforzadores de nuestra propia conducta. Pero ¿qué sucede con el paso del tiempo? Pues al igual que en el proceso de una adicción a una determinada sustancia, la intensidad, la duración o la frecuencia de nuestras conductas deberá aumentar para conseguir los mismos efectos de placer o bienestar que en un inicio. La enfermedad irá avanzando para concluir en una dependencia o adicción. En este punto, ya no llevamos a cabo la conducta en cuestión por el hecho de sentir placer o bienestar sino más, bien por la necesidad de paliar el malestar que sentimos cuando no lo realizamos.

Y aquí es donde mucha gente se pregunta ¿Por qué? La explicación es sencilla, hemos “mal acostumbrado” a nuestro cerebro a funcionar con unos determinados niveles de dopamina muy superiores a los normales. Cuando estos descienden por debajo del nivel al que hemos acostumbrado a nuestro cerebro para funcionar con “normalidad”, nos demandará que aumenten y si no lo hacen, sentiremos malestar.

El adicto no es capaz de lidiar con este malestar que siente cuando no lleva a cabo la conducta adictiva, lo que le llevará a repetir sus acciones entrando así en un circulo vicioso imposible de detener si no es con ayuda profesional.

¿POR QUÉ UNA CONDUCTA INOCUA SE CONVIERTE EN ADICTIVA?

Muchos se preguntarán por qué determinadas conductas que cualquier persona llevaría a cabo de una forma “saludable”, en algunos sujetos terminan constituyendo una enfermedad.  Las causas son múltiples y diversas, entrando en juego factores genéticos, sociales, fisiológicos (como los descritos con anterioridad) y psicológicos. Entre estos últimos los advertidos con mayor frecuencia en pacientes adictos, son:

  • Baja tolerancia a la frustración
  • Baja autoestima
  • Impulsividad
  • Incapacidad de gestionar emociones desagradables
  • Baja tolerancia al dolor, físico o emocional
  • Búsqueda de sensaciones fuertes

 

La realidad es que ninguno de los factores anteriormente mencionados per se, conducen irremediablemente a una adicción. Hablamos por tanto de una enfermedad con componentes bio-psico-sociales que, nadie cuando por primera vez se expone a una determinada sustancia o lleva a cabo una determinada conducta, es conocedor de que la va a desarrollar.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES ADICCIONES CONDUCTUALES?

Adicción al trabajo.

El trabajo refuerza nuestro autoconcepto y nos genera una sensación de valía, pero a veces, cuando la implicación es total y llegamos a priorizar el mismo por encima de casi cualquier cosa, podemos encontrarnos ante un problema de adicción.

La diferencia entre una conducta normal o una adictiva en el ámbito laboral, se puede observar cuando una persona se sobre implica de manera tangible y no encuentra el momento de parar su actividad. Su actitud ante el trabajo le conduce a ver deteriorados distintos aspectos de su vida como son las relaciones sociales o personales, el ocio, o incluso su propia salud física y psicológica.

El adicto al trabajo siempre encontrará una excusa que justifique su implicación, tanto para él como para los demás. De esta forma evita ver su realidad, el exceso de implicación, le está destrozando literalmente, la vida.

La tónica dominante en sujetos con este tipo de adicción pasa al igual que en otras adicciones, por patrones de baja autoestima, necesidad de autorrealización y éxito, así como búsqueda de reconocimiento social.

Adicción al juego.

El adicto al juego o ludópata es aquel que pese a los efectos desfavorables que puede experimentar con su comportamiento (pérdidas económicas, familiares, laborales o sociales…) es incapaz de controlar su conducta.

Sobre los aspectos más detallados de la ludopatía compartimos en nuestro blog con anterioridad una entrada íntegra al respecto que podéis consultar aquí.

Adicción a las compras.

Para cualquier persona, el hecho de realizar compras no es más que un acto natural y necesario para la vida cotidiana. El problema surge cuando, un individuo entra en una espiral de compra compulsiva en la cual, adquiere con frecuencia objetos que ni siquiera necesita o gasta cantidades de dinero, que ni siquiera tiene.

La adicción a las compras comienza con una sensación de euforia en el transcurso de tiempo que media entre la ideación de esta hasta la consumación o adquisición del objeto, y que posteriormente trunca a una sensación de culpa y arrepentimiento.

Con frecuencia en las personas que han desarrollado una adicción a las compras, se hayan estados depresivos, necesidad de cubrir una vacío, baja autoestima y necesidad de reconocimiento social.

Adicción al sexo.

Una persona adicta al sexo experimenta una necesidad imperiosa de mantener relaciones sexuales. Por mucho que trate de controlar dicho impulso, no lo consigue, recurriendo con frecuencia a encuentros sexuales con extraños, infidelidades continuadas, consumo de servicios de prostitución y masturbación compulsiva.

Las personas que han desarrollado una adicción al sexo sienten culpabilidad por no ser capaces de controlar su conducta, así como vergüenza ya que en la mayoría de los casos sus actos entran en conflicto con sus propios valores o creencias. Estos aspectos son, los que con frecuencia les impiden solicitar ayuda por los posibles juicios, que ellos creen, se pudieran emitir.

Al igual que en otras adicciones, en los sujetos adictos al sexo se encuentran problemas con el control de impulsos, baja autoestima, posibles experiencias traumáticas e intolerancia de emociones negativas, entre otros.

Adicción a las nuevas tecnologías.

El uso de internet es hoy en día prácticamente universal, siendo a priori una buena herramienta que nos puede ayudar y facilitar en nuestro día a día. Han desarrollado una adicción, aquellas personas que hacen un uso desmesurado de dicha herramienta, pasando largos periodos del día conectados o “enganchados” a internet, redes sociales, smartphone, etc. Pero, sobre todo, la adicción se hace tangible cuando la conducta en cuestión los conduce a desatender otras parcelas de su vida como la laboral, la social, la personal o incluso la cobertura de sus propias necesidad básicas como puede ser alimentarse, o el aseo personal.

Con frecuencia cuando hablamos de personas con adicción a internet o nuevas tecnologías, nos encontramos con patrones de autoestima baja, poca habilidad en las relaciones sociales, sentimiento de soledad, depresión y timidez.

¿QUÉ HACER ANTE LOS PRIMEROS SIGNOS DE ADICCIÓN?

Todas las adicciones necesitan de ayuda profesional para llevar a cabo un tratamiento específico que lleve a la persona afectada por la enfermedad de la adicción a recuperar una vida normalizada y funcional. Cuanto antes se solicite ayuda, y la persona afectada se ponga en tratamiento, menores serán los efectos que sobre las distintas parcelas de su vida se vean afectados. Si cree que usted o un familiar pudiera estar inmerso en una adicción, llámenos, PODEMOS AYUDARLE.

TELÉFONO 24H : 692441835

LUDOPATÍA ¿CÓMO FUNCIONA SU CEREBRO?

LUDOPATÍA ¿CÓMO FUNCIONA SU CEREBRO?

La ludopatía es una adicción y como tal abarca tanto un aspecto conductual, como fisiológico y cognitivo. Hoy nos centraremos en este último, el aspecto cognitivo del ludópata. Para los jugadores patológicos resulta bastante frustrante el hecho de que cuando no están jugando son capaces de realizar una crítica racional sobre su problema y la necesidad de dejar de seguir llevando a cabo estas prácticas, pero cuando los estímulos a los que son incapaces de renunciar les acercan al plano del juego, su pensamiento se vuelve irracional y entran en el autoconvencimiento. Este autoconvencimiento no es más que la idea errónea de que por una vez más que jueguen, no pasará nada. En este momento su cerebro deja de funcionar de manera racional y entra en una distorsión de la realidad que les llevará a pensar que pueden volver a jugar de forma controlada.

No podemos olvidar que la ludopatía o juego patológico es una enfermedad tal y como declara la Organización Mundial de la Salud en su clasificación internacional de enfermedades en el año 1992. El ludópata no juega porque quiere, lo hace de forma compulsiva porque no puede dejar de hacerlo. La ludopatía es una adicción más, esta vez sin sustancias químicas, pero que desgraciadamente en muchas ocasiones va ligada a ello resultando una poliadicción.

Existen varias distorsiones a nivel cognitivo en el juego patológico y una de ellas es la llamada “falacia del jugador” o “Falacia de Montecarlo” y ahora explicaremos cuál es su origen y así podrán entender un poco mejor el por qué de este nombre.

La falacia del jugador tiene su origen en 1913 en el Casino de Montecarlo. Una noche de verano en la ruleta del casino salió negro en 15 ocasiones seguidas, los allí presentes empezaron a apostar por el rojo bajo la falsa creencia de que tras tantas tiradas con resultado negro, el rojo estaba próximo. Pero la realidad es que aquella noche en el casino, el negro salió en 26 ocasiones seguidas lo que hizo que la caja del casino se engrosara de forma cuantitativa y las caras de estupefacción de los allí presentes ya podéis imaginarlas….

Bueno, pues después de este apunte creo que podrían hacerse una ligera idea de cómo funciona la cabeza de un ludópata. Imaginad por un momento que acudís a un casino y tras varias apuestas en las que habéis perdido cada una de ellas llega un momento en el que vuestro cerebro se activa y emite un juicio racional y objetivo: “He perdido muchas apuestas, no voy a seguir perdiendo dinero, hoy no es mi día”. Sin embargo, el ludópata no razona de tal forma, para él el hecho de haber perdido tantas veces no quiere más que decir que la suerte está próxima y que por tanto tiene que seguir jugando.

El ludópata confunde el azar con la suerte, en el juego no actúa la suerte sino el azar. Si tiramos una moneda al aire, la probabilidad de que salga cara es de un 50%, si tras tres tiradas el resultado ha sido cara, el jugador patológico piensa de forma errada que la probabilidad de que ahora salga cruz es mayor. Este pensamiento es una falacia en sí mismo, los sucesos son consecutivos pero independientes, en cada una de las tiradas que realicemos la probabilidad de que salga tanto cara o cruz son ambas, de un 50%.

En la ludopatía existen varias distorsiones cognitivas a parte de la llamada “falacia del jugador” como es el caso del “casi acierto”. Para los ludópatas, ante una máquina tragaperras en la que aparecen dos fresas seguidas y en la tercera posición aparece la figura anterior a la fresa, esto significa un casi acierto, cuando en realidad un casi acierto no es distinto a un fallo completo.

Todas estas cogniciones erradas no son más que sobreestimaciones que el ludópata hace sobre su probabilidad de ganar en base a lo que observa.

En todos estos juicios errados, según las últimas investigaciones parece intervenir una determinada zona cerebral, la ínsula. Al parecer en el caso de los ludópatas, dicha área cerebral se encuentra hiperactiva. Este hecho, abre una nueva vía para el tratamiento de la ludopatía en el que determinadas actividades de concentración como la meditación, podrían reducir dicha actividad.

Así mismo, no podemos olvidar que en el tratamiento de la ludopatía es fundamental la terapia, siendo la terapia de grupo una buena estrategia para el tratamiento de la misma. En un grupo de terapia donde el ludópata se siente comprendido y protegido, es capaz de desplegar todas las emociones y cogniciones que por él pasan. De este modo, el poder del grupo le hará ver que muchos de sus pensamientos no son realistas y se encuentran errados por la enfermedad, desmontando poco a poco un modus operandi cognitivo que le alejará cada vez más de su “droga”, el juego.

Desde Centro Elphis llevamos a cabo un específico programa de tratamiento para la ludopatía. Llámanos y cuéntanos tu caso, elaboraremos un plan de acción adaptado a tus necesidades y con ello conseguirás retomar una vida plena en la que tus decisiones no estén condicionadas más que por tú bienestar.

PODEMOS AYUDARTE

En Centrol Elphis contamos con un teléfono de asistencia 24h, puedes ponerte en contacto con nosotros o bien dejarnos tus datos y te llamaremos.

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