¿Cuáles son los efectos del alcohol en el cerebro?

¿Cuáles son los efectos del alcohol en el cerebro?

Los efectos del alcohol en el cerebro han sido testados por diversos estudios. Hoy en  día se alerta mediante programas y campañas acerca de ellos. Sin embargo, si bien existe una noción general acerca de lo dañino del consumo de alcohol, las personas no tienen  tan claros los inconvenientes que para la mente puede representar esta sustancia  química. Con la intención de contribuir a prevenir los problemas que consumir alcohol  supone para el cerebro, a continuación, profundizamos en su análisis.

 

Las causas del alcoholismo

Las causas del alcoholismo tienen que ver, como el propio nombre de esta enfermedad  indica, con un consumo de alcohol que no puede considerarse moderado. En cuanto a  las posibilidades de desarrollarla, hemos de tener en cuenta factores de tipo biopsicosocial (genéticos, psicológicos o sociales/ambientales).

El consumo inmoderado de alcohol va dando paso, en quienes van a desarrollar la  enfermedad, a una mayor tolerancia a la sustancia. De este modo, van a necesitar cada  vez beber más cantidad de este líquido y con una mayor rapidez para saciar la adicción  que están experimentando.

Se pierde el control sobre cómo se realiza este consumo y empieza a ser compulsivo, continuando con él incluso ante la presencia de eventos desagradables o problemas derivados del mismo.  De todas maneras, este comportamiento no se produce en el mismo grado en todos los  individuos que consumen alcohol ya que la dependencia a la sustancia no se valora tanto por la cantidad o frecuencia de su consumo, sino por la incapacidad de dejar de hacerlo.

 

Los síntomas del alcoholismo

En cuanto a los síntomas del alcoholismo, hemos de señalar que podemos notar algunos  de ellos a primera vista, puesto que tienen derivaciones físicas visibles. Son, por ejemplo,  los ojos vidriosos o una fuerte halitosis asociada a las bebidas que se están tomando.  También se perciben alteraciones del equilibrio, que pueden manifestarse en  movimientos patosos. En líneas generales, los reflejos y las reacciones se hacen más  lentos, bruscos y menos ágiles.

Asimismo, se dan efectos psíquicos que, como en el caso de los físicos, se van  desarrollando progresivamente. En este aspecto, tenemos que recordar que todo consumo de alcohol, desde la primera gota, menoscaba la salud. Conforme se incrementa el hábito, aumentan los síntomas de un alcohólico en la mente.

A los problemas ya comentados sobre los síntomas y efectos del alcohol en el cerebro, relacionados con el inicio y desarrollo de la adicción, debemos añadir que las costumbres vitales se van volcando cada vez más a  satisfacer los más urgentes y grandes consumos de esta sustancia. Incluso, cuando no se puede acceder a ella, la adicción pasa a la fase de síndrome de abstinencia,  que en casos graves lleva aparejada la presencia de náuseas, los sudores temblorosos y las alucinaciones, cuadro denominado Delirium Tremens.

 

Las diversas enfermedades por el alcohol

Son muy diferentes las enfermedades por el alcohol que se pueden producir. La más  relevante, como ya se ha señalado, es el alcoholismo. Por lo que respecta a las dolencias  físicas, hay algunas que pueden ser directamente provocadas por el consumo  inmoderado de alcohol. Para otras dolencias, la problemática del alcohol va a ocasionar  un agravamiento del cuadro de síntomas.

Tomar demasiado alcohol contribuye a deprimir el sistema inmunológico. Por tanto, se  van a dar con más facilidad las enfermedades del hígado o las digestivas. Asimismo, se  incrementa la tensión sanguínea, lo que puede dar lugar a complicaciones cardíacas.  Abusar del alcohol también incrementa las posibilidades de padecer cáncer.

Por lo que respecta las enfermedades neurológicas, no debemos olvidar que tomar  alcohol resulta perjudicial para las reacciones químicas que se dan en el cerebro. Nos  referimos a las que se asocian a las sinapsis entre las neuronas. Si estas se ven  afectadas, las órdenes del cerebro que tienen que generar los movimientos van a tener  lugar con una menor agilidad. En las siguientes líneas, repasamos las principales consecuencias a nivel psicológico que puede tener el alcoholismo.

 

Las lagunas en la memoria

Estos daños se manifiestan en unas áreas específicas de las células nerviosas. Se trata  de los axones, que forman ampliaciones en las conexiones del sistema nervioso. Los  deterioros más duros se pueden dar en el hipocampo, que es la zona del cerebro en la  que se albergan los datos de la memoria.

Las carencias memorísticas se pueden dar a largo plazo e incluso después de haber  abandonado el hábito de beber alcohol. Cuando se consumen cantidades excesivas de  esta sustancia química en poco tiempo, los lapsos que quedan en el olvido pueden ser  más amplios y recientes.

La destrucción de las neuronas, por otro lado, va a venir acompañada de un freno del  crecimiento de otras. Estos episodios resultan especialmente peligrosos en los casos de  los adolescentes, puesto que sus estructuras mentales aún están en formación.

 

Los trastornos emocionales

Un consumo exacerbado de alcohol implica una disminución de los niveles de la  hormona serotonina. La serotonina es un regulador del estado de ánimo, por lo que  podemos identificarla como una especie de hormona de la felicidad. Los estados  carenciales de este neurotransmisor pueden hacer que la sintomatología de la  depresión o la ansiedad aparezca más fácilmente.

 

Incremento de la agresividad

Las conexiones neuronales que se localizan en el córtex prefrontal son las que ejercen un importante control respecto a los impulsos. Si las proporciones del alcohol en la sangre ascienden, se produce una inhibición de estos mecanismos. Por consiguiente, una persona que ya tuviera tendencia a las reacciones bruscas las va a experimentar de una forma más radical. En quienes tienen un carácter más calmado, las reacciones pueden ser más imprevisibles. Como has podido comprobar, los efectos del alcohol en el cerebro y en la agresividad, en este caso, de cada persona son diferentes.

 

Otros problemas relacionados con los efectos del alcohol en el cerebro

También es posible que quienes hacen abuso del alcohol puedan llegar a tener  un porcentaje de este en sangre tan alto que hasta pierdan el conocimiento. Los  comportamientos paranoicos y psicopáticos, con alteraciones radicales de la conducta  y tendencias ansiosas y depresivas, también se pueden manifestar a medio y largo plazo.  Por último, la habitual correlación entre el consumo abundante de alcohol y las  carencias de tiamina o vitamina B1 puede ocasionar encefalopatías de Wernicke.

 

Ante los síntomas de un alcohólico, acude a profesionales

El alcohol constituye una potente contribución a la modificación de nuestra estructura cerebral y por tanto a la aparición de alteraciones cognitivas, por lo que conviene moderar su consumo. Las mermas generadas por los efectos del alcohol en el cerebro se pueden notar desde la primera intoxicación etílica  y pueden llegar a afectar gravemente a sus funciones a medio plazo. Para más  información sobre el problema del alcoholismo, te recomendamos contactar con nosotros.

¿Quieres que acuda a un centro de desintoxicación? Sigue estos 6 consejos

¿Quieres que acuda a un centro de desintoxicación? Sigue estos 6 consejos

Seguramente llevas mucho tiempo pensando en esto porque crees que el tratamiento en un centro de desintoxicación es la mejor e incluso única solución para esa persona que tanto te importa. Nosotros preferimos llamarnos “centro de tratamiento de adicciones”, porque nos parece una fórmula mejor para describir lo que hacemos. 

Las adicciones afectan no solo al que las sufre, sino que también terminan por atrapar a todo su entorno: pareja, familia, amigos… Y es por esta razón que la comunicación entre el adicto y su círculo se hace muy complicada para poder introducir el tema de un tratamiento profesional que le ayude a recuperar su vida.

 

Estrategias para hablar con el adicto

 

Hay ciertas estrategias que puedes seguir para intentar que la persona acuda de forma voluntaria a iniciar una terapia con expertos, incluso si todavía se encuentra en esa primera fase de negación. 

  • Propón alternativas a lo que falló

Puedes solicitar la ayuda de un profesional para plantear nuevas soluciones ante lo que pienses que puede estar frenando a esa persona. Por ejemplo, quizás tiene miedo de iniciar un tratamiento porque tuvo una recaída en el pasado y cree que puede volverle a pasar. En ese caso, podemos identificar juntos qué fue lo que falló en el intento anterior y hacerle ver de qué manera puede ser exitoso ahora. 

  • Deja que viva las consecuencias de lo que le está sucediendo

En muchos casos la adicción trae consigo problemas sociales. Estos tienen lugar dentro de las áreas más importantes de la vida de una persona: pierden el empleo, a su pareja, a sus hijos, abandonan los estudios, se quedan sin dinero, no pueden afrontar pagos importantes del hogar…

Por ello, es frecuente que las personas más cercanas estén constantemente solucionando los problemas que les genera el ambiente en el que se mueven: deudas, despidos, expulsiones, peleas… Tratan de “tapar” lo que les sucede hablando con profesores y jefes, retrasando o pagando deudas, mintiendo para encubrirles… Esto hace que el adicto se pueda llegar a aprovechar de que estés entrando en su juego y que no sea consciente de la gravedad de lo que está pasando.

Debes mantenerte firme y hacerle ver que todos sus actos tienen consecuencias que debe solucionar por sí mismo y, sobre todo, ponerse en manos de profesionales para que no se vuelvan a repetir.

  • Hazle consciente de todo lo que la adicción está ocasionando en su entorno

Hablar no solo del problema del consumo en sí, sino de todos lo que hemos comentado anteriormente puede ser una buena manera de abrir los ojos a una persona que no acepta su problema.

Recuerda no utilizar nunca reproches, porque solo harán que se sienta peor; pero tampoco restes importancia a la magnitud del problema. La asertividad es la mejor opción: debe saber que no es culpable de las situaciones que genera, pero sí es el responsable de lo que le está causando consumir.

  • Reconoce lo bueno para potenciar sus acciones positivas

Todo cambio a mejor es digno de valorar cuando alguien se enfrenta a dejar de lado una adicción, por eso, hazle ver que te has dado cuenta por pequeño que sea. La motivación es fundamental para que se anime a dar el paso de iniciar una terapia, y valorárselo te ayudará mucho si lo que quieres es que acepte acudir a un centro de desintoxicación. 

Las palabras y frases destructivas no son una buena manera de hacer que el adicto “despierte”, salga de la fase de negación, y se plantee entrar a un centro de desintoxicación, aunque en un principio puedas verlo así. Tampoco es lo mejor que se sienta coaccionado con acciones que finalmente no vamos a llevar a cabo, por lo que los ultimatums o amenazas también deben estar fuera de tu discurso.

 

Cómo iniciar la conversación sobre el centro de desintoxicación

 

  • Elige el mejor momento para que se sienta tranquilo

Nunca cuando esté bajo los efectos de lo que toma. Cuando una persona no está sobria no recuerda, puede mostrarse agresiva y es inútil tratar de convencerle de que acuda a terapia cuando no está en condiciones de conversar con normalidad.

Lo mejor es que busques un momento tranquilo, en el que no haya consumido y en un lugar donde podáis hablar con intimidad y calma. Es importante que no haya mucha gente de su círculo para que no sienta que se trata de una “encerrona”, ya que puede reaccionar a la defensiva e iniciar una discusión alejada completamente de tu objetivo.

Lo más importante es que tengas claro qué quieres hacerle ver en ese diálogo, que lo expongas de forma sencilla, pausada y sin alzar la voz ni ofender. Cuando creas que la conversación entra en un bucle tóxico, déjala para otro momento.

  • Pide ayuda a un profesional e incluso a un adicto recuperado

Uno de los aspectos más complicados al hablar con una persona con problemas de adicción es que seguramente tú no hayas pasado nunca por ello, y te sea difícil saber cómo se siente, qué necesita, a qué le teme… Contar con alguien que haya pasado por lo mismo puede ser una buena manera de que se identifique con una situación que ha terminado bien y que le impulse a ver que él también es capaz de conseguirlo. 

Además, lo mejor si quieres que pida ayuda a un centro de desintoxicación es que tú también la pidas desde un principio y nos preguntes cómo puedes hablar con él y cuáles son las mejores formas de actuar ante lo que estáis viviendo. Analizaremos su caso particular y encontraremos la mejor forma de que quiera iniciar el tratamiento con nosotros. ¡Os esperamos!

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