Consejos para hablar con tu hijo sobre su adicción

Consejos para hablar con tu hijo sobre su adicción

Habitualmente, los adolescentes que empiezan a consumir drogas se esfuerzan mucho por esconderlo, evitar el tema e incluso se ponen a la defensiva cuando se intenta tratar la situación. Es normal que pienses: ¿qué hago entonces para que sepa que solo intento ayudarle y que estoy a su lado? ¿Realmente puedes hablar con tu hijo sobre adicciones?

En primer lugar, desde Centro Elphis os recomendamos solicitar consejo profesional para afrontar la situación. A continuación, os dejamos unas pautas para establecer un contacto inicial con tu hijo y poder hablar sobre su adicción, mostrándole que estás ahí y que le apoyarás le apoyarás en el camino desde el momento en el que decida pedir ayuda.

Sabemos que el objetivo de hablar con él es que tu hijo deje de consumir, pero sé consciente de que es un proceso largo en el que debéis ir paso a paso. El primer objetivo es poder hablar con tu hijo sobre adicciones y que se apoye en ti. Para ello, te servirá seguir estas pautas:

  • Elige un momento en el que esté tranquilo/a y no haya consumido Una tarde que vayáis a pasar juntos haciendo algo que os guste y con lo que lo paséis bien, puede ser una buena opción para que se encuentre a gusto y esté más receptivo/a.
  • Al hilo de esto, intenta que no haya nadie más en casa y tengáis la máxima intimidad posible. Hablar con tu hijo sobre su adicción en lugares donde crea que quizás pueden estarle viendo o escuchando no ayudará a que se sienta relajado para hablar de ello.
  • Organiza las ideas en tu cabeza antes de que llegue el momento, así evitarás no saber cómo reaccionar o decir algo que no querías decirle. Piensa en las posibles situaciones que se podrán dar a lo largo de la conversación y cómo responderás ante ellas.
  • Aunque tengas la sospecha o evidencia de que consume, evita formular acusaciones directas relacionadas con ello. Puede que se sienta atacado, se ponga a la defensiva y no consigamos mantener la conversación
  • Puedes introducir el tema contándole qué sensaciones te han llevado a hablar con él sobre este asunto, cómo te sientes tú y cómo está afectando esta situación a la dinámica familiar. Por supuesto, nunca será una buena razón decirle que has mirado en sus cajones y has encontrado algo, eso solo empeorará la situación y sentirá que has violado su intimidad. Utiliza frases como “hemos visto que últimamente estás un poco más distante”, “creemos que hay algo que te está preocupando y nos gustaría poder ayudarte”, “nos haría muy felices que fueras sincero con nosotros y que tuviéramos confianza para hablar de lo que está pasando últimamente para que podamos entenderte, estar a tu lado”…

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  • Observa qué actitud adopta frente a lo estáis hablando, porque puede ser que adviertas síntomas de depresión o de cualquier otro problema que debas trasladar a un profesional y que también necesite tratamiento.
  • Háblale siempre desde el respeto y la comprensión. Nunca le hagas sentir culpable ni le menosprecies con frases como “vas a arruinar esta familia”, “sabía que ibas a acabar así”, “cómo has llegado a esto si tu hermano es ingeniero…”. Muchas de las personas adictas ya tienen momentos en los que sienten que no sirven para nada, sufren por el malestar que causan a su entorno, se sienten avergonzados… Por eso no debemos enfatizar ese sentimiento, sino hacerle sentir capaz y válido para hacer lo que se proponga si sale de esta situación.

Cuando existe un vínculo con la persona adicta, hablar sobre su adicción es más complicado. Es probable que afirme que son los demás los que están equivocados, que “no es para tanto” o, en el caso de los adolescentes, que todos sus amigos lo hacen. Por eso es importante que la familia una fuerzas para no caer en la manipulación y que os mantengáis firmes ante la evidencia de que necesita ayuda para dejar de consumir las sustancias que le están dañando.

Afortunadamente os habéis dado cuenta de que debéis actuar y que solo existen dos vías para poder ayudarle: hablar con él o ella para que inicie un tratamiento o solicitar una intervención de profesionales que le ayuden a romper la negación y a ser consciente de que necesita apoyo para salir de su adicción.

LUDOPATÍA ¿CÓMO FUNCIONA SU CEREBRO?

LUDOPATÍA ¿CÓMO FUNCIONA SU CEREBRO?

La ludopatía es una adicción y como tal abarca tanto un aspecto conductual, como fisiológico y cognitivo. Hoy nos centraremos en este último, el aspecto cognitivo del ludópata. Para los jugadores patológicos resulta bastante frustrante el hecho de que cuando no están jugando son capaces de realizar una crítica racional sobre su problema y la necesidad de dejar de seguir llevando a cabo estas prácticas, pero cuando los estímulos a los que son incapaces de renunciar les acercan al plano del juego, su pensamiento se vuelve irracional y entran en el autoconvencimiento. Este autoconvencimiento no es más que la idea errónea de que por una vez más que jueguen, no pasará nada. En este momento su cerebro deja de funcionar de manera racional y entra en una distorsión de la realidad que les llevará a pensar que pueden volver a jugar de forma controlada.

No podemos olvidar que la ludopatía o juego patológico es una enfermedad tal y como declara la Organización Mundial de la Salud en su clasificación internacional de enfermedades en el año 1992. El ludópata no juega porque quiere, lo hace de forma compulsiva porque no puede dejar de hacerlo. La ludopatía es una adicción más, esta vez sin sustancias químicas, pero que desgraciadamente en muchas ocasiones va ligada a ello resultando una poliadicción.

Existen varias distorsiones a nivel cognitivo en el juego patológico y una de ellas es la llamada “falacia del jugador” o “Falacia de Montecarlo” y ahora explicaremos cuál es su origen y así podrán entender un poco mejor el por qué de este nombre.

La falacia del jugador tiene su origen en 1913 en el Casino de Montecarlo. Una noche de verano en la ruleta del casino salió negro en 15 ocasiones seguidas, los allí presentes empezaron a apostar por el rojo bajo la falsa creencia de que tras tantas tiradas con resultado negro, el rojo estaba próximo. Pero la realidad es que aquella noche en el casino, el negro salió en 26 ocasiones seguidas lo que hizo que la caja del casino se engrosara de forma cuantitativa y las caras de estupefacción de los allí presentes ya podéis imaginarlas….

Bueno, pues después de este apunte creo que podrían hacerse una ligera idea de cómo funciona la cabeza de un ludópata. Imaginad por un momento que acudís a un casino y tras varias apuestas en las que habéis perdido cada una de ellas llega un momento en el que vuestro cerebro se activa y emite un juicio racional y objetivo: “He perdido muchas apuestas, no voy a seguir perdiendo dinero, hoy no es mi día”. Sin embargo, el ludópata no razona de tal forma, para él el hecho de haber perdido tantas veces no quiere más que decir que la suerte está próxima y que por tanto tiene que seguir jugando.

El ludópata confunde el azar con la suerte, en el juego no actúa la suerte sino el azar. Si tiramos una moneda al aire, la probabilidad de que salga cara es de un 50%, si tras tres tiradas el resultado ha sido cara, el jugador patológico piensa de forma errada que la probabilidad de que ahora salga cruz es mayor. Este pensamiento es una falacia en sí mismo, los sucesos son consecutivos pero independientes, en cada una de las tiradas que realicemos la probabilidad de que salga tanto cara o cruz son ambas, de un 50%.

En la ludopatía existen varias distorsiones cognitivas a parte de la llamada “falacia del jugador” como es el caso del “casi acierto”. Para los ludópatas, ante una máquina tragaperras en la que aparecen dos fresas seguidas y en la tercera posición aparece la figura anterior a la fresa, esto significa un casi acierto, cuando en realidad un casi acierto no es distinto a un fallo completo.

Todas estas cogniciones erradas no son más que sobreestimaciones que el ludópata hace sobre su probabilidad de ganar en base a lo que observa.

En todos estos juicios errados, según las últimas investigaciones parece intervenir una determinada zona cerebral, la ínsula. Al parecer en el caso de los ludópatas, dicha área cerebral se encuentra hiperactiva. Este hecho, abre una nueva vía para el tratamiento de la ludopatía en el que determinadas actividades de concentración como la meditación, podrían reducir dicha actividad.

Así mismo, no podemos olvidar que en el tratamiento de la ludopatía es fundamental la terapia, siendo la terapia de grupo una buena estrategia para el tratamiento de la misma. En un grupo de terapia donde el ludópata se siente comprendido y protegido, es capaz de desplegar todas las emociones y cogniciones que por él pasan. De este modo, el poder del grupo le hará ver que muchos de sus pensamientos no son realistas y se encuentran errados por la enfermedad, desmontando poco a poco un modus operandi cognitivo que le alejará cada vez más de su “droga”, el juego.

Desde Centro Elphis llevamos a cabo un específico programa de tratamiento para la ludopatía. Llámanos y cuéntanos tu caso, elaboraremos un plan de acción adaptado a tus necesidades y con ello conseguirás retomar una vida plena en la que tus decisiones no estén condicionadas más que por tú bienestar.

PODEMOS AYUDARTE

En Centrol Elphis contamos con un teléfono de asistencia 24h, puedes ponerte en contacto con nosotros o bien dejarnos tus datos y te llamaremos.

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LA RECAÍDA

LA RECAÍDA

Como bien sabemos cuando hablamos de adicción, hablamos de enfermedad crónica, progresiva, mortal y con tendencia a la recaída. ¿Esto quiere decir que no existe cura? Desgraciadamente así es, una persona adicta es y será adicta de por vida. ¿Ello quiere decir que siempre tendrá recaídas? No, esto quiere decir que las recaídas deben estar presentes y deben conocerse los síntomas de alarma previos a una recaída.

Cuando hablamos de recaída, hablamos de consumo de algún tipo de sustancia, pero la recaída realmente es mucho más que eso. En un primer término, una recaída de la enfermedad de la adicción comienza con unos patrones conductuales perceptibles y advertibles. Es decir, en primer lugar existe una recaída conductual.

¿Cuáles son las señales de alerta ante una recaída conductual?

1.- Fantasear con el consumo de sustancias.

2.- Mostrarse más irascible de lo habitual.

3.- Huir de cualquier tema de conversación que tenga que ver con su recuperación.

4.- Confrontación con personas de su entorno.

5.- Las mentiras.

6.- La manipulación.

7.- Excesiva preocupación por el dinero.

8.- Estados de euforia o disforia.

9.- Descuidar el “timming” establecido.

¿Se puede parar una recaída?

La respuesta es contundentemente, sí. Advertidas las señales de alarma de una recaída conductual, se puede intervenir y hacer ver al adicto que está volviendo a repetir aquellas pautas de comportamiento que en otras ocasiones le han llevado al consumo. De esta forma, comenzar con un tratamiento de refuerzo para analizar en qué punto se comenzó a descuidar los factores claves de la recuperación y revertir la situación actual volviendo a la línea de tratamiento establecida.

¿Debe intervenir la familia?

El adicto es incapaz de darse cuenta por sí mismo de que las conductas que está adoptando lo llevarán de nuevo al hoyo del que tanto tiempo le costó salir. En ocasiones, personas cercanas al adicto pueden hablar con él e intentar hacerle ver que su actitud ha cambiado, que ha descuidado ciertos aspectos de su recuperación y que sería conveniente realizar un tratamiento de refuerzo en pro de prevenir un nuevo consumo.

En muchas otras ocasiones, existiendo un vínculo emocional entre el adicto y su familia, este no aceptará la visión de su entorno. Su enfermedad le llevará a pensar que son el resto de las personas las que están equivocadas. Pensará que él no ha descuidado su recuperación y que se comporta con normalidad o si bien no lo hace, nada tiene que ver con su enfermedad, simplemente lo hace como respuesta al trato que recibe por los demás. En este punto el adicto intentará utilizar esa arma maestra que tan bien domina, la manipulación. Intentará hacer ver a su madre, padre, esposa, hermano o cualquier familiar que se ponga delante que el problema realmente lo tienen ellos. Es en este punto donde la familia debe aunar fuerzas y no sucumbir a su manipulación o minimizar lo que está sucediendo pues este punto es clave para que no se produzca la recaída.

En cualquiera de los casos, siempre será el círculo más próximo al adicto el primero en advertir ciertos cambios en su conducta. Es por ello que será la familia la primera en poder hacer algo. ¿Qué puede hacer la familia? Existen dos opciones: intentar hablar con el adicto para que inicie un tratamiento de refuerzo o bien, solicitar ayuda profesional para intervenir antes de que tenga lugar un nuevo consumo.

 

En Centro Elphis PODEMOS AYUDARTE, contamos con programas de tratamiento específicos para prevención de recaídas.

 

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¿DEBES DEJAR DE BEBER ALCOHOL?

¿DEBES DEJAR DE BEBER ALCOHOL?

5 señales de que debes dejar de beber alcohol

A pesar de que son muchos los medios de comunicación que alaban los beneficios del consumo moderado de alcohol, lo cierto es que el alcohol es la droga que más daños personales, sociales y sanitarios causa en nuestro país. Cada día, más estudios científicos demuestran los beneficios de dejar de beber alcohol  y los riesgos que supone seguir haciéndolo.
Además de los daños sobre el organismo, el gasto económico que supone y el riesgo de accidentes de todo tipo, el consumo de alcohol puede hacer que la persona desarrolle adicción por esta droga, es decir, se convierta en alcohólica. El alcoholismo es una grave enfermedad que causa un gran sufrimiento a quien lo padece, pero también a toda su familia. Por ello, es imprescindible detectar a tiempo que existe un problema con el alcohol y buscar ayuda para dejar de beber.

¿Tengo un problema con el alcohol?

Primeramente no todas las personas que beben a diario tienen un problema con el alcohol, ni todas las personas adictas a esta sustancia toman diariamente. Por lo tanto, lo que determina la existencia de una adicción al alcohol no es la cantidad de bebida que se toma ni el número de días a la semana que se bebe. Hay otros signos de alarma que nos indican que puede existir un problema con el alcohol:
1. Beber a pesar de las consecuencias
Las personas con adicción al alcohol no pueden dejar de beber por más que suponga un riesgo para su vida o la de otros. Así, muchas personas con alcoholismo beben a pesar de que tienen que conducir o cuando el médico les dice que deben dejar de beber por su salud.
2. Dejar de lado obligaciones
Problemas en el trabajo, retrasos no justificados, no hacerse cargo las tareas del hogar, olvidarse de recoger a los niños… la persona con adicción al alcohol deja de lado todo aquello que no esté relacionado con la bebida. Así que, si la bebida está haciendo que descuides tus actividades cotidianas, plantéate que existe un problema.
3. Mal humor y cambios emocionales
Los cambios emocionales y de comportamiento como la irritabilidad, el aislamiento, las lagunas mentales, la baja motivación o la pérdida de interés por las actividades cotidianas son síntomas comunes en las personas adictas al alcohol.
Además, pueden aparecer enfados e ira cuando se le pregunta por el consumo de alcohol o cuando se les prohíbe el acceso a la bebida.
4. Mentiras
Las mentiras son comunes en las personas con adicción al alcohol. Mienten para tapar su consumo o para ocultar las consecuencias de este.
5. Tolerancia
La tolerancia al alcohol es una señal de alarma que nos indica que puede existir un problema con el alcohol. Esto significa que cada vez necesito más alcohol para alcanzar el bienestar. Por ejemplo, si antes un paquete de cervezas duraba una semana y ahora no dura más de tres o cuatro días, debemos pensar que estamos desarrollando tolerancia al alcohol.

Dejar de beber alcohol

Si te has visto reconocido en estas señales es posible que tengas un problema con el alcohol. El alcoholismo es una enfermedad y como tal necesita un tratamiento especializado.

Dejar de beber alcohol sin ayuda es muy difícil. En Centro Elphis contamos con un equipo de expertos que pueden orientar a la persona adicta y a su familia en el duro camino que supone aprender a dejar el alcohol.

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Tratamiento para adicciones ¿Lo importante es el grupo?

Tratamiento para adicciones ¿Lo importante es el grupo?

Al iniciar el tratamiento para adicciones, nos encontramos de repente inmenrsos en una micro sociedad llamada “grupo de terapia”. Nuestras propias resistencias y pudores nos hacen guardar las distancias con semejantes individuos. ¿Por qué? Porque nosotros no somos como ellos, o al menos eso pensamos en un principio…

Poco a poco los días van pasando y sin mucho convencimiento seguimos con nuestro tratamiento acudiendo a nuestra terapia de grupo. De repente, sin saber ni el cómo ni el por qué, comenzamos a sentirnos cómodos. Y no solo eso, nos sentimos seguros, comprendidos y lo más importante, NO JUZGADOS.

No hace mucho tiempo, uno de esos pacientes que primeramente no hacía más que cuestionar si la terapia de grupo era lo idóneo para él, me dijo: “Vaya, al final va a resultar que la terapia de grupo tiene su aquel”. Entonces, ¿ese grupo de “individuos” que nada tenía que ver conmigo puede ayudarme? Así es, un grupo de terapia no es solo un grupo de personas, es mucho más, es esperanza, es ilusión, y sobre todo es el termómetro de mi evolución. Nosotros plantemos un tratamiento para adicciones basado sobre todo en la terapia grupal. Además, complementado por sesiones individualizadas con nuestro terapeuta y la psicóloga del centro.

Pero volviendo a la importancia del grupo, mucha gente se pregunta:

¿Por qué y para qué la terapia de grupo en el tratamiento para adicciones?

En primer lugar resulta importante conocer cómo somos los adictos, o más bien, cómo nos comportamos. Tendemos a una conducta manipuladora, egocéntrica, y llena de mentiras. Vamos, una amalgama de triquiñuelas difíciles de manejar, a no ser, eso sí, por un igual. Y en este punto especialmente relevante, es donde reside parte de la magia de la terapia de grupo para el tratamiento de adicciones.

En la sala de terapia nos encontramos con iguales, evolucionados algunos, en el mismo nivel otros. Todos, dirigidos y moderados por otro igual, nuestro terapeuta, que ya desde la distancia en el proceso de recuperación recuerda perfectamente nuestras maneras de proceder.  El efecto espejo, el modelaje, la ausencia de vinculo emocional entre todos nosotros y muchas otras ventajas, nos van nutriendo y enriqueciendo. Todo ello, nos van dando fuerza para empezar a cambiar nuestras sesgadas y secuestradas vidas por culpa de esta enfermedad llamada adicción.

Siempre lo digo y siempre lo diré, ten en cuenta que en un “face to face”, todos los adictos somos capaces de manipular y darle la vuelta al más pintado. Pero resulta que el grupo es sabio, tiene una fuerza muy potente y es capaz de desmontar cualquier elucubración demencial de esas, que sobre todo cuando estamos en activo, se nos ocurren.

¿Y ahora qué opinas, la terapia de grupo es importante?

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