¿CUÁNDO TE FUISTE? VIVIR CON UN ADICTO

¿CUÁNDO TE FUISTE? VIVIR CON UN ADICTO

Es frecuente escuchar a los familiares de mis pacientes referirse a ellos hablando en pasado ¿por qué? ¿es que acaso ya no están? Pues desgraciadamente en la mayoría de las ocasiones no, o al menos, no ese ser querido con el que se podía hablar y contar, de todo y para todo. Desgraciadamente, un adicto tiene sus actos y pensamientos secuestrados por la enfermedad de la adicción. No es él, no está. Quizá muchos piensen que es una exageración, pero creedme, no lo es. El adicto vive una “rrealidad paralela” en la que sus pensamientos han de justificar sus acciones para evitar su propio sufrimiento. El adicto está convencido de que su manera de actuar y relacionarse con los demás es correcta. Ha aprendido a protegerse desde la falsa creencia de que la mejor de sus defensas siempre es un buen ataque. Para ellos, asumir que lo que sucede a su alrededor no es más que el resultado tangible de su adicción duele, y ya sabemos que el adicto no maneja muy bien el entramado de emociones negativas que giran a su alrededor. Es por todo ello por lo que, en muchos de los casos, el adicto termina perdiéndolo todo, familia, trabajo, amigos… Las víctimas colaterales de la enfermedad terminan agotando sus fuerzas entre consumos, desapariciones, mentiras y discusiones, por lo que llega el momento en el que todo ser humano se cansa, y elige, perderse él mismo o perderle a él. Es frecuente cuando un familiar viene a pedir ayuda desesperado por la situación que está viviendo, escucharles hacer una no tan incorrecta metáfora con el personaje de la novela Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Realmente cuando un adicto está en activo, y no necesariamente con ello me refiero a consumos de por medio (os dejo aquí nuestro post sobre las recaídas), es difícil saber quién es. Habitan en él distintos personajes que cuando convives con ellos, identificas muy bien. Sus ojos tornan de repente a un estado de ira irrefrenable, sus músculos se tensan, aprieta sus mandíbulas y entonces sabes que ya está ahí, y que nada bueno va a suceder en los próximos minutos. ¿Por qué? Te preguntas una y otra vez. Su carácter es cambiante y los estímulos necesarios para sacar lo peor de él, nimios. Se llama adicción, y desgraciadamente no engloba únicamente el consumo de una sustancia, y no cesa cuando se deja de consumir dicha sustancia. La adicción es una enfermedad crónica, progresiva, mortal y con tendencia a la recaída;  con efectos devastadores tanto a nivel físico como psicológico. Los efectos a largo plazo que una adicción puede provocar son mortales, entre ellos, como bien conocemos están, la sobredosis accidental o no, y ligada a ello el suicidio. Como hemos indicado al inicio, el cerebro adicto se encuentra secuestrado por la enfermedad, su capacidad de pensar de forma racional es totalmente nula y la necesidad de volcar su dolor palpable a su alrededor. Afortunadamente el final devastador del que hablábamos es evitable, y no solo eso, vivir una vida plena y feliz aun padeciendo una enfermedad como la adicción, es posible. Cuando te hayas inmerso en la destrucción de la enfermedad, tanto si eres enfermo como familiar, es complicado ver la salida, pero la salida existe y por eso estamos aquí. Desde Centro Elphis podemos ayudarte a recuperar una vida o a construirla, llevamos a cabo un programa terapéutico adaptado a tus necesidades. Nuestro equipo terapéutico y psicológico te proporcionará las herramientas necesarias para tu día a día, estaremos a tu lado en todo el proceso. ¿Pero sabéis que es lo más gratificante de todo? Cuando pasados unos meses en los que el adicto se pone en recuperación, descuelgas el teléfono para atender a su madre, esposa o hermana y solo quieren agradecerte el haberles devuelto a esa maravillosa persona a la que tanto querían y que hacía mucho tiempo, no veían…
¿Es el consumo de alcohol un problema?

¿Es el consumo de alcohol un problema?

Nuestro director terapéutico, Enrique Sanz, intervino el pasado 27 de agosto en el programa «La Linterna» de cadena COPE para hablar sobre el consumo de alcohol. Más de 37.000 personas fallecen al año en España por el consumo de alcohol y muchos han sido los años en los que se ha generado una especial controversia entre los efectos saludables que podía tener una ingesta controlada y moderada de alcohol. Recientemente, la revista «The Lancet» publicaba una investigación definitiva en la que se concluye que no existe un nivel seguro de alcohol y en la que se apuesta por un consumo cero. «Los riesgos para la salud asociados con el alcohol son muy grandes. Nuestros hallazgos son consistentes con otras investigaciones recientes, que encontraron correlaciones claras y convincentes entre beber y la muerte prematura, el cáncer y los problemas cardiovasculares. El consumo de cero alcohol minimiza el riesgo general de pérdida de salud» apunta la autora principal del estudio, Emmanuela Gakidou, Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (Estados Unidos).

Tal y como expone Esteban Pérez Almeida, Director Médico de COPE, el consumo de alcohol está cada vez más socializado y «el problema es que del consumo razonable al consumo irracional hay un solo paso». Pérez Almeida afirma que “A la juventud hay que decirle que el alcohol genera diversas enfermedades y problemas, no solo en el hígado, que es donde se depura el alcohol, sino en todo el organismo, como cáncer, malos tratos, entre otros”.

Por otra parte, Enrique Sanz, nuestro director terapéutico, apunta que el alcohol como adicción está en el mismo capítulo de la cocaína, la marihuana y el hachís; así como que el perfil del alcohólico siempre se ha estereotipado en persona mayor, con unas características de degradación social, económica y familiar pero que actualmente existen muchas personas jóvenes que presentan adicción al alcohol en edades muy tempranas.

Os invitamos a escuchar el fragmento completo de la entrevista donde se habla sobre el consumo de alcohol y la enfermedad de la adicción.

PROHIBIR EL BOTELLÓN ¿ES LA SOLUCIÓN?

PROHIBIR EL BOTELLÓN ¿ES LA SOLUCIÓN?

 

Nos encontramos ante un aumento del consumo de alcohol en jóvenes así como ante una disminución de la edad de inicio en el mismo. El Parlamento estudia la posibilidad de que la futura ley que regulará el consumo de alcohol en menores prohiba la celebración de botellones. ¿Es una medida efectiva prohibir el botellón? ¿Cómo se produce el inicio en el consumo de alcohol y drogas en jóvenes? ¿Cómo y cuándo se debe realizar la prevención en el inicio del consumo de drogas?

Todos estos temas se trataron el pasado 11 de abril en el programa «La Tarde» de la Cadena Cope en la que intervinieron D. Ignacio Calderón, Vicepresidente de la FAD y nuestro director terapéutico Enrique Sanz.

 

LA RECAÍDA

LA RECAÍDA

Como bien sabemos cuando hablamos de adicción, hablamos de enfermedad crónica, progresiva, mortal y con tendencia a la recaída. ¿Esto quiere decir que no existe cura? Desgraciadamente así es, una persona adicta es y será adicta de por vida. ¿Ello quiere decir que siempre tendrá recaídas? No, esto quiere decir que las recaídas deben estar presentes y deben conocerse los síntomas de alarma previos a una recaída.

Cuando hablamos de recaída, hablamos de consumo de algún tipo de sustancia, pero la recaída realmente es mucho más que eso. En un primer término, una recaída de la enfermedad de la adicción comienza con unos patrones conductuales perceptibles y advertibles. Es decir, en primer lugar existe una recaída conductual.

¿Cuáles son las señales de alerta ante una recaída conductual?

1.- Fantasear con el consumo de sustancias.

2.- Mostrarse más irascible de lo habitual.

3.- Huir de cualquier tema de conversación que tenga que ver con su recuperación.

4.- Confrontación con personas de su entorno.

5.- Las mentiras.

6.- La manipulación.

7.- Excesiva preocupación por el dinero.

8.- Estados de euforia o disforia.

9.- Descuidar el «timming» establecido.

¿Se puede parar una recaída?

La respuesta es contundentemente, sí. Advertidas las señales de alarma de una recaída conductual, se puede intervenir y hacer ver al adicto que está volviendo a repetir aquellas pautas de comportamiento que en otras ocasiones le han llevado al consumo. De esta forma, comenzar con un tratamiento de refuerzo para analizar en qué punto se comenzó a descuidar los factores claves de la recuperación y revertir la situación actual volviendo a la línea de tratamiento establecida.

¿Debe intervenir la familia?

El adicto es incapaz de darse cuenta por sí mismo de que las conductas que está adoptando lo llevarán de nuevo al hoyo del que tanto tiempo le costó salir. En ocasiones, personas cercanas al adicto pueden hablar con él e intentar hacerle ver que su actitud ha cambiado, que ha descuidado ciertos aspectos de su recuperación y que sería conveniente realizar un tratamiento de refuerzo en pro de prevenir un nuevo consumo.

En muchas otras ocasiones, existiendo un vínculo emocional entre el adicto y su familia, este no aceptará la visión de su entorno. Su enfermedad le llevará a pensar que son el resto de las personas las que están equivocadas. Pensará que él no ha descuidado su recuperación y que se comporta con normalidad o si bien no lo hace, nada tiene que ver con su enfermedad, simplemente lo hace como respuesta al trato que recibe por los demás. En este punto el adicto intentará utilizar esa arma maestra que tan bien domina, la manipulación. Intentará hacer ver a su madre, padre, esposa, hermano o cualquier familiar que se ponga delante que el problema realmente lo tienen ellos. Es en este punto donde la familia debe aunar fuerzas y no sucumbir a su manipulación o minimizar lo que está sucediendo pues este punto es clave para que no se produzca la recaída.

En cualquiera de los casos, siempre será el círculo más próximo al adicto el primero en advertir ciertos cambios en su conducta. Es por ello que será la familia la primera en poder hacer algo. ¿Qué puede hacer la familia? Existen dos opciones: intentar hablar con el adicto para que inicie un tratamiento de refuerzo o bien, solicitar ayuda profesional para intervenir antes de que tenga lugar un nuevo consumo.

 

En Centro Elphis PODEMOS AYUDARTE, contamos con programas de tratamiento específicos para prevención de recaídas.

 

PODEMOS AYUDARTE

En Centrol Elphis contamos con un teléfono de asistencia 24h, puedes ponerte en contacto con nosotros o bien dejarnos tus datos y te llamaremos.

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¿DEBES DEJAR DE BEBER ALCOHOL?

¿DEBES DEJAR DE BEBER ALCOHOL?

5 señales de que debes dejar de beber alcohol

A pesar de que son muchos los medios de comunicación que alaban los beneficios del consumo moderado de alcohol, lo cierto es que el alcohol es la droga que más daños personales, sociales y sanitarios causa en nuestro país. Cada día, más estudios científicos demuestran los beneficios de dejar de beber alcohol  y los riesgos que supone seguir haciéndolo.
Además de los daños sobre el organismo, el gasto económico que supone y el riesgo de accidentes de todo tipo, el consumo de alcohol puede hacer que la persona desarrolle adicción por esta droga, es decir, se convierta en alcohólica. El alcoholismo es una grave enfermedad que causa un gran sufrimiento a quien lo padece, pero también a toda su familia. Por ello, es imprescindible detectar a tiempo que existe un problema con el alcohol y buscar ayuda para dejar de beber.

¿Tengo un problema con el alcohol?

Primeramente no todas las personas que beben a diario tienen un problema con el alcohol, ni todas las personas adictas a esta sustancia toman diariamente. Por lo tanto, lo que determina la existencia de una adicción al alcohol no es la cantidad de bebida que se toma ni el número de días a la semana que se bebe. Hay otros signos de alarma que nos indican que puede existir un problema con el alcohol:
1. Beber a pesar de las consecuencias
Las personas con adicción al alcohol no pueden dejar de beber por más que suponga un riesgo para su vida o la de otros. Así, muchas personas con alcoholismo beben a pesar de que tienen que conducir o cuando el médico les dice que deben dejar de beber por su salud.
2. Dejar de lado obligaciones
Problemas en el trabajo, retrasos no justificados, no hacerse cargo las tareas del hogar, olvidarse de recoger a los niños… la persona con adicción al alcohol deja de lado todo aquello que no esté relacionado con la bebida. Así que, si la bebida está haciendo que descuides tus actividades cotidianas, plantéate que existe un problema.
3. Mal humor y cambios emocionales
Los cambios emocionales y de comportamiento como la irritabilidad, el aislamiento, las lagunas mentales, la baja motivación o la pérdida de interés por las actividades cotidianas son síntomas comunes en las personas adictas al alcohol.
Además, pueden aparecer enfados e ira cuando se le pregunta por el consumo de alcohol o cuando se les prohíbe el acceso a la bebida.
4. Mentiras
Las mentiras son comunes en las personas con adicción al alcohol. Mienten para tapar su consumo o para ocultar las consecuencias de este.
5. Tolerancia
La tolerancia al alcohol es una señal de alarma que nos indica que puede existir un problema con el alcohol. Esto significa que cada vez necesito más alcohol para alcanzar el bienestar. Por ejemplo, si antes un paquete de cervezas duraba una semana y ahora no dura más de tres o cuatro días, debemos pensar que estamos desarrollando tolerancia al alcohol.

Dejar de beber alcohol

Si te has visto reconocido en estas señales es posible que tengas un problema con el alcohol. El alcoholismo es una enfermedad y como tal necesita un tratamiento especializado.

Dejar de beber alcohol sin ayuda es muy difícil. En Centro Elphis contamos con un equipo de expertos que pueden orientar a la persona adicta y a su familia en el duro camino que supone aprender a dejar el alcohol.

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