¿Cuáles son los efectos del alcohol en el cerebro?

¿Cuáles son los efectos del alcohol en el cerebro?

Los efectos del alcohol en el cerebro han sido testados por diversos estudios. Hoy en  día se alerta mediante programas y campañas acerca de ellos. Sin embargo, si bien existe una noción general acerca de lo dañino del consumo de alcohol, las personas no tienen  tan claros los inconvenientes que para la mente puede representar esta sustancia  química. Con la intención de contribuir a prevenir los problemas que consumir alcohol  supone para el cerebro, a continuación, profundizamos en su análisis.

 

Las causas del alcoholismo

Las causas del alcoholismo tienen que ver, como el propio nombre de esta enfermedad  indica, con un consumo de alcohol que no puede considerarse moderado. En cuanto a  las posibilidades de desarrollarla, hemos de tener en cuenta factores de tipo biopsicosocial (genéticos, psicológicos o sociales/ambientales).

El consumo inmoderado de alcohol va dando paso, en quienes van a desarrollar la  enfermedad, a una mayor tolerancia a la sustancia. De este modo, van a necesitar cada  vez beber más cantidad de este líquido y con una mayor rapidez para saciar la adicción  que están experimentando.

Se pierde el control sobre cómo se realiza este consumo y empieza a ser compulsivo, continuando con él incluso ante la presencia de eventos desagradables o problemas derivados del mismo.  De todas maneras, este comportamiento no se produce en el mismo grado en todos los  individuos que consumen alcohol ya que la dependencia a la sustancia no se valora tanto por la cantidad o frecuencia de su consumo, sino por la incapacidad de dejar de hacerlo.

 

Los síntomas del alcoholismo

En cuanto a los síntomas del alcoholismo, hemos de señalar que podemos notar algunos  de ellos a primera vista, puesto que tienen derivaciones físicas visibles. Son, por ejemplo,  los ojos vidriosos o una fuerte halitosis asociada a las bebidas que se están tomando.  También se perciben alteraciones del equilibrio, que pueden manifestarse en  movimientos patosos. En líneas generales, los reflejos y las reacciones se hacen más  lentos, bruscos y menos ágiles.

Asimismo, se dan efectos psíquicos que, como en el caso de los físicos, se van  desarrollando progresivamente. En este aspecto, tenemos que recordar que todo consumo de alcohol, desde la primera gota, menoscaba la salud. Conforme se incrementa el hábito, aumentan los síntomas de un alcohólico en la mente.

A los problemas ya comentados sobre los síntomas y efectos del alcohol en el cerebro, relacionados con el inicio y desarrollo de la adicción, debemos añadir que las costumbres vitales se van volcando cada vez más a  satisfacer los más urgentes y grandes consumos de esta sustancia. Incluso, cuando no se puede acceder a ella, la adicción pasa a la fase de síndrome de abstinencia,  que en casos graves lleva aparejada la presencia de náuseas, los sudores temblorosos y las alucinaciones, cuadro denominado Delirium Tremens.

 

Las diversas enfermedades por el alcohol

Son muy diferentes las enfermedades por el alcohol que se pueden producir. La más  relevante, como ya se ha señalado, es el alcoholismo. Por lo que respecta a las dolencias  físicas, hay algunas que pueden ser directamente provocadas por el consumo  inmoderado de alcohol. Para otras dolencias, la problemática del alcohol va a ocasionar  un agravamiento del cuadro de síntomas.

Tomar demasiado alcohol contribuye a deprimir el sistema inmunológico. Por tanto, se  van a dar con más facilidad las enfermedades del hígado o las digestivas. Asimismo, se  incrementa la tensión sanguínea, lo que puede dar lugar a complicaciones cardíacas.  Abusar del alcohol también incrementa las posibilidades de padecer cáncer.

Por lo que respecta las enfermedades neurológicas, no debemos olvidar que tomar  alcohol resulta perjudicial para las reacciones químicas que se dan en el cerebro. Nos  referimos a las que se asocian a las sinapsis entre las neuronas. Si estas se ven  afectadas, las órdenes del cerebro que tienen que generar los movimientos van a tener  lugar con una menor agilidad. En las siguientes líneas, repasamos las principales consecuencias a nivel psicológico que puede tener el alcoholismo.

 

Las lagunas en la memoria

Estos daños se manifiestan en unas áreas específicas de las células nerviosas. Se trata  de los axones, que forman ampliaciones en las conexiones del sistema nervioso. Los  deterioros más duros se pueden dar en el hipocampo, que es la zona del cerebro en la  que se albergan los datos de la memoria.

Las carencias memorísticas se pueden dar a largo plazo e incluso después de haber  abandonado el hábito de beber alcohol. Cuando se consumen cantidades excesivas de  esta sustancia química en poco tiempo, los lapsos que quedan en el olvido pueden ser  más amplios y recientes.

La destrucción de las neuronas, por otro lado, va a venir acompañada de un freno del  crecimiento de otras. Estos episodios resultan especialmente peligrosos en los casos de  los adolescentes, puesto que sus estructuras mentales aún están en formación.

 

Los trastornos emocionales

Un consumo exacerbado de alcohol implica una disminución de los niveles de la  hormona serotonina. La serotonina es un regulador del estado de ánimo, por lo que  podemos identificarla como una especie de hormona de la felicidad. Los estados  carenciales de este neurotransmisor pueden hacer que la sintomatología de la  depresión o la ansiedad aparezca más fácilmente.

 

Incremento de la agresividad

Las conexiones neuronales que se localizan en el córtex prefrontal son las que ejercen un importante control respecto a los impulsos. Si las proporciones del alcohol en la sangre ascienden, se produce una inhibición de estos mecanismos. Por consiguiente, una persona que ya tuviera tendencia a las reacciones bruscas las va a experimentar de una forma más radical. En quienes tienen un carácter más calmado, las reacciones pueden ser más imprevisibles. Como has podido comprobar, los efectos del alcohol en el cerebro y en la agresividad, en este caso, de cada persona son diferentes.

 

Otros problemas relacionados con los efectos del alcohol en el cerebro

También es posible que quienes hacen abuso del alcohol puedan llegar a tener  un porcentaje de este en sangre tan alto que hasta pierdan el conocimiento. Los  comportamientos paranoicos y psicopáticos, con alteraciones radicales de la conducta  y tendencias ansiosas y depresivas, también se pueden manifestar a medio y largo plazo.  Por último, la habitual correlación entre el consumo abundante de alcohol y las  carencias de tiamina o vitamina B1 puede ocasionar encefalopatías de Wernicke.

 

Ante los síntomas de un alcohólico, acude a profesionales

El alcohol constituye una potente contribución a la modificación de nuestra estructura cerebral y por tanto a la aparición de alteraciones cognitivas, por lo que conviene moderar su consumo. Las mermas generadas por los efectos del alcohol en el cerebro se pueden notar desde la primera intoxicación etílica  y pueden llegar a afectar gravemente a sus funciones a medio plazo. Para más  información sobre el problema del alcoholismo, te recomendamos contactar con nosotros.

Características de un adicto: sus rasgos psíquicos más habituales

Características de un adicto: sus rasgos psíquicos más habituales

Resulta fundamental conocer las características de un adicto cuando se quiere ayudar a uno. Identificar sus principales rasgos de personalidad es clave para saber cómo abordar la relación de una persona con sus adicciones. A continuación, analizamos cómo es y se va configurando la figura del adicto.

¿Cómo piensa un adicto a las drogas?

Si queremos saber cuáles son las características de un adicto, en concreto cómo piensa, hemos de comenzar teniendo claro en qué consiste tener una adicción. A grandes rasgos, se da cuando una persona manifiesta una situación de dependencia hacia alguna sustancia o algún hábito.

La pulsión de satisfacer las necesidades de esta situación de dependencia altera todos sus hábitos vitales. Podemos decir que el adicto vuelca toda su vida hacia la consecución de las acciones o los contextos que le dan placer o mitigan su malestar.

Estamos acostumbrados a interpretar las adicciones en relación con el consumo de sustancias psicoactivas. Son las comúnmente llamadas drogas legales o ilegales, el alcohol es la más popular de ellas.

Sin embargo y sobre todo en los últimos tiempos, se están dando con cada vez más frecuencia las adicciones a determinados hábitos que se van poniendo de moda. Por eso, también podemos considerar en esta categoría, entre otros, problemas como el juego o las compras.

Por eso, si deseamos saber qué pasa por la cabeza de un adicto, primero tenemos que conocer qué sustancia o hábito está generando su dependencia. El siguiente paso consiste en desentrañar por qué motivos se establece esta necesidad sobrevenida.

¿Cómo tratar a un adicto a las drogas?

Nos vamos a centrar en cómo tratar a un adicto a las drogas. Sin duda, el consumo de drogas está detrás de las dependencias más fuertes y habituales que se producen en nuestras sociedades. En este sentido, lo primero que podemos destacar es que, aunque cambien los contextos socioculturales de cada lugar y época, las características de los adictos se mantienen de una forma permanente. Son bastante comunes en cualquier espacio y tiempo.

Lo que sí puede cambiar bastante son las circunstancias personales de cada adicto. Nos referimos a por qué se droga cada uno de ellos. La explicación de este comportamiento tiene que ver con cuestiones personales y sociales. Por consiguiente, en cada afectado van a concurrir una o más causas que expliquen a qué se debe esta problemática.

Existe una serie de tesituras que se convierten en facilitadoras de esta clase de consumos. Por lo que respecta a las de tipo personal, hemos de remarcar la inestabilidad emocional. Hay personas que tienen una escasa tolerancia a la frustración y pueden optar por la vía de escape que les proporcionan las drogas para olvidarse de estos sentimientos tan dolorosos.

En algunos casos, estos perfiles pueden manifestar tendencias narcisistas o evasivas. Las drogas les pueden servir para canalizar unos sentimientos que les resultan difícilmente soportables, por sus contradicciones, en condiciones de sobriedad.

Asimismo, existen circunstancias del entorno que tienen una gran influencia en estos patrones de consumo. Es posible que se copien o se contesten los hábitos que se han visto en el seno de la familia. De igual manera que pueden reproducirse los comportamientos conocidos en el hogar, también, si uno se ha criado en un ambiente prohibicionista o puritano, puede surgir el consumo como una forma de rebeldía.

Por último, el entorno que se elige, el de los amigos, tiene una alta incidencia en las pautas de consumo. Si, por ejemplo, se está en un grupo de amistades en el que drogarse es una actividad común, el hábito se va a repetir de forma natural incluso en situaciones en las que no se habría ni valorado. La facilidad del acceso y la desinhibición son factores favorecedores del consumo.

¿Cómo ayudar a una persona adicta a las drogas?

Quienes se preguntan cómo ayudar a una persona adicta a las drogas tienen que hacer un esfuerzo por comprender qué sentimientos y pulsiones están pasando por la mente y las reacciones fisiológicas de un adicto. Hemos de tener en cuenta, como paso previo, que un adicto es un enfermo.

Un enfermo merece comprensión, aunque eso no significa que el cuidador del adicto o quien se ha preocupado por él conceda una permisividad absoluta a sus deseos. En consecuencia, la primera fase de un tratamiento tiene que pasar por ayudar al enfermo a entender que tiene un problema.

Lo normal, en estos supuestos, es que el adicto no reconozca dicho problema y entre en un bucle de victimismo. Por lo general, va a culpar a todos, haciendo uso del mecanismo psicológico de la proyección, de todas sus carencias o excesos. Su finalidad es la de no abordar lo que le pasa, puesto que le da un comprensible miedo. Miedo, por ejemplo, a no poder justificar un cúmulo de acciones poco decorosas.

En la línea de esta estrategia, va a tratar de manipular a todos los que estén a su alrededor. Por una parte, para no abandonar, en plena huida hacia adelante, el discurso de la negación y del autoengaño. Por otra parte, para poder seguir consumiendo drogas, cada vez de forma más abundante y compulsiva. El delirio al que le puede llevar mantener a largo plazo este modo de vida puede hacer que incluso comience a mentirse a sí mismo.

¿Qué hacer si un adicto a las drogas no quiere internarse?

La internación en un centro de desintoxicación supone una solución drástica en el marco del abordaje de los problemas de la drogadicción. No hace falta llegar a situaciones extremas para proponerla, pero ¿qué hacer si un adicto no quiere internarse? Lo primero es tener en cuenta las características de un adicto a las drogas y mantener la calma, por si se dan reacciones violentas. Posteriormente, va a venir bien buscar ayuda profesional para saber cómo encarar una intervención convincente acerca de los beneficios de esta alternativa.

Las características de un adicto se repiten en el común de estos enfermos. Sin embargo, pueden cambiar, según los perfiles, el proceso de desarrollar la dependencia y la manera de manifestarla. Por tanto, vale la pena conocer los elementos facilitadores de la adicción y las tendencias de comportamiento para atajar un hábito destructivo. Para obtener más información y ayuda, recomendamos enviar las dudas a nuestro centro de tratamiento.

3 razones por las que pedir ayuda para dejar las drogas

3 razones por las que pedir ayuda para dejar las drogas

Como hemos visto en post anteriores, es probable que una persona adicta no reconozca lo que le está ocurriendo y, por tanto, no crea necesario pedir ayuda para dejar las drogas y acompañamiento para llevar a cabo el proceso de salir de ello. 

Una vez superada la fase de negación, es importante que el adicto sepa que son muchas las razones por las que necesita apoyo de profesionales durante la recuperación, ya que eliminar una conducta perjudicial de la rutina diaria es un camino realmente complicado.

1. Debes trabajar los factores de protección

Estos factores son las capacidades personales y sociales que te harán más fuerte a la hora de afrontar las situaciones de riesgo con éxito y ser menos vulnerable, como puede ser una tentación de consumo. Las relaciones con tu entorno, autoestima, autocontrol, introspección… Un profesional te ayudará a ser consciente de que tienes que generar cambios que mejoren tu calidad de vida y potenciará estos factores de protección tan valiosos para ti, de forma que el proceso sea mucho más fructífero. Por eso necesitas pedir ayuda para dejar las drogas o el hábito que te tiene atado a un equipo cualificado.

2. Necesitas construir nuevos hábitos saludables de conducta.

Cuando eliminas las drogas de tu día a día empieza una nueva etapa que pasará por varias fases. Tu cotidianidad habrá cambiado y deberás aprender a continuar con tu rutina sin depender de las sustancias que antes consumías. Por eso, es necesario un tratamiento especializado que empieza por dejar de consumir, lo que conocemos como desintoxicación, fase en la que se elimina el tóxico del organismo. Continúa con la deshabituación, una de las fases más relevantes porque es cuando se aprende a llevar a cabo esta vida sin droga que hemos mencionado, por lo que necesitarás acompañamiento permanente. Y el proceso concluye con la rehabilitación, donde seguimos construyendo hábitos de vida saludables, se trabaja en proyectos de crecimiento personal y se mejoran los modelos de relación con los demás y la manera en la que abordamos los conflictos con el resto y con nosotros mismos.

Por ello, es necesario contar con un equipo profesional que te ayude en todas estas fases, ya que superar una adicción va mucho más allá que dejar de consumir la sustancia, es un cambio completo de hábitos y una construcción de nuevas conductas y patrones.

3. En esta nueva rutina, necesitas desarrollar nuevos recursos

Durante el tratamiento, uno de los focos principales se pone en desarrollar herramientas y capacidades que se espera que se sigan empleando una vez haya terminado el proceso. Te ayudarán a aprender a gestionar tus emociones y actitudes de forma constructiva y no destructiva.

Por ejemplo, trabajar en hábitos de autocuidado de cuerpo y mente, rutinas de deporte y patrones de alimentación, diálogo familiar… También algo fundamental es aprender a resolver los problemas hablando de forma calmada, porque resulta imprescindible para afrontar las situaciones de consumo en las que puede haber actitudes violentas hacia otros o hacia uno  mismo.

¡Podríamos seguir con muchos otros motivos por los que necesitas pedir ayuda para dejar las drogas! El resumen de todas las que hemos mencionado es que dejar atrás una adicción va mucho más allá de dejar de consumir una sustancia o eliminar un hábito. Es un cambio completo de vida, procesos, costumbres y nuevas herramientas que solo un equipo cualificado puede ayudarte a realizar. ¡No tengas miedo y contacta con nosotros para empezar tu nueva vida!

 

Cómo superar la fase de negación

Cómo superar la fase de negación

Superar la fase de negación en un proceso de adicción es probablemente uno de los pasos más complicados del camino a la recuperación. Sin embargo, es uno de los más importantes, porque solo cuando aceptas que las drogas dominan tu vida, podrás empezar un tratamiento para salir de ellas.

¿Por qué es tan habitual la fase de negación?

La negación es un mecanismo de defensa en la mente del adicto. Cuando siente que la realidad es demasiado dura, violenta y no es capaz de asumirla, negar lo que está sucediendo es su manera de esquivarla y no afrontar lo que le está pasando.

A menudo niega su problema porque no quiere sentirse vulnerable y tiene miedo a enfrentarlo. Evita hablar de ello, reacciona de forma agresiva cuando se le insinúa que tiene un problema y tiende a minimizar las consecuencias de lo que hace.

La mayoría de las personas adictas se escudan diciendo que “lo dejan cuando quieran”, que el alcohol, el juego o las drogas no son imprescindibles en sus vidas y que solo lo hacen puntualmente. Hasta que tocan fondo o ya es innegable por la gravedad de la situación en la que se ven envueltos (deudas, enfermedad, problemas familiares, laborales…), la negación es para ellos un acto reconfortante que les ayuda a sentirse protegidos.

centro elphis adicciones

Cómo pasar de la negación a la aceptación

¿Cada vez gastas más dinero? ¿Estás dejando de lado a tu familia y amigos por consumir, jugar o beber? ¿No puedes pasar sin ello y sientes que lo necesitas para rendir en tus tareas, para estar eufórico, para desconectar de la realidad…? Si estás en la fase de negación, probablemente no reconozcas estos signos de adicción, pero es importante que hagas “click” y te des cuenta que solo reconociéndolo podrás iniciar el tratamiento que te ayude a recuperar tu vida.

Cambiar tu forma de pensar es el primer paso para superar el obstáculo que supone la negación en tu camino. Para ello, lo principal es quererse a uno mismo y respetarse. El amor por uno mismo empieza por cuidar de nuestra salud y por no tener miedo a pedir ayuda. Nuestra familia, amigos, y los centros de intervención están para apoyarte en todo este proceso, pero es necesario que antes seas sincero contigo.

Para pasar a la fase de aceptación de tu problema, es importante que analices qué es lo que te provoca ese miedo, te permitas expresar todo lo que te asusta, tus emociones y todas las creencias limitantes que te frenan a iniciar ese proceso de recuperación. En ese momento, te verás capaz de apoyarte en tu entorno más cercano, acudir a grupos de apoyo o contar con centros de tratamiento de adicciones.

Qué hacer ante un familiar en fase de negación

Tratar con un ser querido que no asume que tiene un problema y, por tanto, no puede iniciar un tratamiento para salir de ello, es probablemente una de las situaciones más duras a las que nos podemos enfrentar. Si te está sucediendo, tu papel es fundamental en su proceso de recuperación, porque puedes ser el motor que le anime a pedir ayuda profesional.

Puedes ayudarle a que lleve a cabo ese proceso de autoconocimiento y sinceridad del que te hemos hablado antes y, además, es fundamental que tengas una comunicación fluida con él. Mantén siempre una actitud calmada, y exprésale tu preocupación por su salud, por el núcleo familiar, por su futuro… Muéstrale cómo te sientes y cómo te afecta su problema, de forma que la persona adicta pueda ver que no sólo le afecta a ella, sino que sus actos tienen graves consecuencias en su entorno.

Si necesitas apoyo o asesoramiento sea cual sea tu papel dentro de un caso de adicción, no dudes en contar con nosotros para que te orientemos sobre los pasos a seguir para recuperar tu vida.

Consejos para hablar con tu hijo sobre su adicción

Consejos para hablar con tu hijo sobre su adicción

Habitualmente, los adolescentes que empiezan a consumir drogas se esfuerzan mucho por esconderlo, evitar el tema e incluso se ponen a la defensiva cuando se intenta tratar la situación. Es normal que pienses: ¿qué hago entonces para que sepa que solo intento ayudarle y que estoy a su lado? ¿Realmente puedes hablar con tu hijo sobre adicciones?

En primer lugar, desde Centro Elphis os recomendamos solicitar consejo profesional para afrontar la situación. A continuación, os dejamos unas pautas para establecer un contacto inicial con tu hijo y poder hablar sobre su adicción, mostrándole que estás ahí y que le apoyarás le apoyarás en el camino desde el momento en el que decida pedir ayuda.

Sabemos que el objetivo de hablar con él es que tu hijo deje de consumir, pero sé consciente de que es un proceso largo en el que debéis ir paso a paso. El primer objetivo es poder hablar con tu hijo sobre adicciones y que se apoye en ti. Para ello, te servirá seguir estas pautas:

  • Elige un momento en el que esté tranquilo/a y no haya consumido Una tarde que vayáis a pasar juntos haciendo algo que os guste y con lo que lo paséis bien, puede ser una buena opción para que se encuentre a gusto y esté más receptivo/a.
  • Al hilo de esto, intenta que no haya nadie más en casa y tengáis la máxima intimidad posible. Hablar con tu hijo sobre su adicción en lugares donde crea que quizás pueden estarle viendo o escuchando no ayudará a que se sienta relajado para hablar de ello.
  • Organiza las ideas en tu cabeza antes de que llegue el momento, así evitarás no saber cómo reaccionar o decir algo que no querías decirle. Piensa en las posibles situaciones que se podrán dar a lo largo de la conversación y cómo responderás ante ellas.
  • Aunque tengas la sospecha o evidencia de que consume, evita formular acusaciones directas relacionadas con ello. Puede que se sienta atacado, se ponga a la defensiva y no consigamos mantener la conversación
  • Puedes introducir el tema contándole qué sensaciones te han llevado a hablar con él sobre este asunto, cómo te sientes tú y cómo está afectando esta situación a la dinámica familiar. Por supuesto, nunca será una buena razón decirle que has mirado en sus cajones y has encontrado algo, eso solo empeorará la situación y sentirá que has violado su intimidad. Utiliza frases como “hemos visto que últimamente estás un poco más distante”, “creemos que hay algo que te está preocupando y nos gustaría poder ayudarte”, “nos haría muy felices que fueras sincero con nosotros y que tuviéramos confianza para hablar de lo que está pasando últimamente para que podamos entenderte, estar a tu lado”…

hablar adicciones hijos

  • Observa qué actitud adopta frente a lo estáis hablando, porque puede ser que adviertas síntomas de depresión o de cualquier otro problema que debas trasladar a un profesional y que también necesite tratamiento.
  • Háblale siempre desde el respeto y la comprensión. Nunca le hagas sentir culpable ni le menosprecies con frases como “vas a arruinar esta familia”, “sabía que ibas a acabar así”, “cómo has llegado a esto si tu hermano es ingeniero…”. Muchas de las personas adictas ya tienen momentos en los que sienten que no sirven para nada, sufren por el malestar que causan a su entorno, se sienten avergonzados… Por eso no debemos enfatizar ese sentimiento, sino hacerle sentir capaz y válido para hacer lo que se proponga si sale de esta situación.

Cuando existe un vínculo con la persona adicta, hablar sobre su adicción es más complicado. Es probable que afirme que son los demás los que están equivocados, que “no es para tanto” o, en el caso de los adolescentes, que todos sus amigos lo hacen. Por eso es importante que la familia una fuerzas para no caer en la manipulación y que os mantengáis firmes ante la evidencia de que necesita ayuda para dejar de consumir las sustancias que le están dañando.

Afortunadamente os habéis dado cuenta de que debéis actuar y que solo existen dos vías para poder ayudarle: hablar con él o ella para que inicie un tratamiento o solicitar una intervención de profesionales que le ayuden a romper la negación y a ser consciente de que necesita apoyo para salir de su adicción.

ADICCIÓN COMPORTAMENTAL O SIN SUSTANCIA

ADICCIÓN COMPORTAMENTAL O SIN SUSTANCIA

Cada vez son más los casos de personas que llegan a consulta con problemas de adicción comportamental o también llamada, adicción sin sustancia. En un principio, se trata de conductas que todos consideraríamos inocuas, pero que, una vez desarrollada una adicción, interfieren gravemente en distintos ámbitos de la vida de la persona afectada.  Dichas conductas como pueden ser el juego, uso de nuevas tecnologías, el sexo, las compras… al igual que en el caso de la adicción a sustancias, pasan por distintas etapas. En un primer momento se comienza por el uso, para continuar con un abuso hasta concluir en la dependencia o adicción.

El consumo de drogas o alcohol repercute directamente en el funcionamiento de nuestro cerebro a través del neurotransmisor dopamina, incidiendo directamente en el sistema límbico que contiene el circuito de recompensas. El sentir placer, nos motiva a repetir nuestras conductas, actuando como reforzador. Al igual que en el consumo de sustancias, las conductas anteriormente descritas aumentan los niveles de dopamina convirtiéndose en sí mismas en reforzadores de nuestra propia conducta. Pero ¿qué sucede con el paso del tiempo? Pues al igual que en el proceso de una adicción a una determinada sustancia, la intensidad, la duración o la frecuencia de nuestras conductas deberá aumentar para conseguir los mismos efectos de placer o bienestar que en un inicio. La enfermedad irá avanzando para concluir en una dependencia o adicción. En este punto, ya no llevamos a cabo la conducta en cuestión por el hecho de sentir placer o bienestar sino más, bien por la necesidad de paliar el malestar que sentimos cuando no lo realizamos.

Y aquí es donde mucha gente se pregunta ¿Por qué? La explicación es sencilla, hemos “mal acostumbrado” a nuestro cerebro a funcionar con unos determinados niveles de dopamina muy superiores a los normales. Cuando estos descienden por debajo del nivel al que hemos acostumbrado a nuestro cerebro para funcionar con “normalidad”, nos demandará que aumenten y si no lo hacen, sentiremos malestar.

El adicto no es capaz de lidiar con este malestar que siente cuando no lleva a cabo la conducta adictiva, lo que le llevará a repetir sus acciones entrando así en un circulo vicioso imposible de detener si no es con ayuda profesional.

¿POR QUÉ UNA CONDUCTA INOCUA SE CONVIERTE EN ADICTIVA?

Muchos se preguntarán por qué determinadas conductas que cualquier persona llevaría a cabo de una forma “saludable”, en algunos sujetos terminan constituyendo una enfermedad.  Las causas son múltiples y diversas, entrando en juego factores genéticos, sociales, fisiológicos (como los descritos con anterioridad) y psicológicos. Entre estos últimos los advertidos con mayor frecuencia en pacientes adictos, son:

  • Baja tolerancia a la frustración
  • Baja autoestima
  • Impulsividad
  • Incapacidad de gestionar emociones desagradables
  • Baja tolerancia al dolor, físico o emocional
  • Búsqueda de sensaciones fuertes

 

La realidad es que ninguno de los factores anteriormente mencionados per se, conducen irremediablemente a una adicción. Hablamos por tanto de una enfermedad con componentes bio-psico-sociales que, nadie cuando por primera vez se expone a una determinada sustancia o lleva a cabo una determinada conducta, es conocedor de que la va a desarrollar.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES ADICCIONES CONDUCTUALES?

Adicción al trabajo.

El trabajo refuerza nuestro autoconcepto y nos genera una sensación de valía, pero a veces, cuando la implicación es total y llegamos a priorizar el mismo por encima de casi cualquier cosa, podemos encontrarnos ante un problema de adicción.

La diferencia entre una conducta normal o una adictiva en el ámbito laboral, se puede observar cuando una persona se sobre implica de manera tangible y no encuentra el momento de parar su actividad. Su actitud ante el trabajo le conduce a ver deteriorados distintos aspectos de su vida como son las relaciones sociales o personales, el ocio, o incluso su propia salud física y psicológica.

El adicto al trabajo siempre encontrará una excusa que justifique su implicación, tanto para él como para los demás. De esta forma evita ver su realidad, el exceso de implicación, le está destrozando literalmente, la vida.

La tónica dominante en sujetos con este tipo de adicción pasa al igual que en otras adicciones, por patrones de baja autoestima, necesidad de autorrealización y éxito, así como búsqueda de reconocimiento social.

Adicción al juego.

El adicto al juego o ludópata es aquel que pese a los efectos desfavorables que puede experimentar con su comportamiento (pérdidas económicas, familiares, laborales o sociales…) es incapaz de controlar su conducta.

Sobre los aspectos más detallados de la ludopatía compartimos en nuestro blog con anterioridad una entrada íntegra al respecto que podéis consultar aquí.

Adicción a las compras.

Para cualquier persona, el hecho de realizar compras no es más que un acto natural y necesario para la vida cotidiana. El problema surge cuando, un individuo entra en una espiral de compra compulsiva en la cual, adquiere con frecuencia objetos que ni siquiera necesita o gasta cantidades de dinero, que ni siquiera tiene.

La adicción a las compras comienza con una sensación de euforia en el transcurso de tiempo que media entre la ideación de esta hasta la consumación o adquisición del objeto, y que posteriormente trunca a una sensación de culpa y arrepentimiento.

Con frecuencia en las personas que han desarrollado una adicción a las compras, se hayan estados depresivos, necesidad de cubrir una vacío, baja autoestima y necesidad de reconocimiento social.

Adicción al sexo.

Una persona adicta al sexo experimenta una necesidad imperiosa de mantener relaciones sexuales. Por mucho que trate de controlar dicho impulso, no lo consigue, recurriendo con frecuencia a encuentros sexuales con extraños, infidelidades continuadas, consumo de servicios de prostitución y masturbación compulsiva.

Las personas que han desarrollado una adicción al sexo sienten culpabilidad por no ser capaces de controlar su conducta, así como vergüenza ya que en la mayoría de los casos sus actos entran en conflicto con sus propios valores o creencias. Estos aspectos son, los que con frecuencia les impiden solicitar ayuda por los posibles juicios, que ellos creen, se pudieran emitir.

Al igual que en otras adicciones, en los sujetos adictos al sexo se encuentran problemas con el control de impulsos, baja autoestima, posibles experiencias traumáticas e intolerancia de emociones negativas, entre otros.

Adicción a las nuevas tecnologías.

El uso de internet es hoy en día prácticamente universal, siendo a priori una buena herramienta que nos puede ayudar y facilitar en nuestro día a día. Han desarrollado una adicción, aquellas personas que hacen un uso desmesurado de dicha herramienta, pasando largos periodos del día conectados o “enganchados” a internet, redes sociales, smartphone, etc. Pero, sobre todo, la adicción se hace tangible cuando la conducta en cuestión los conduce a desatender otras parcelas de su vida como la laboral, la social, la personal o incluso la cobertura de sus propias necesidad básicas como puede ser alimentarse, o el aseo personal.

Con frecuencia cuando hablamos de personas con adicción a internet o nuevas tecnologías, nos encontramos con patrones de autoestima baja, poca habilidad en las relaciones sociales, sentimiento de soledad, depresión y timidez.

¿QUÉ HACER ANTE LOS PRIMEROS SIGNOS DE ADICCIÓN?

Todas las adicciones necesitan de ayuda profesional para llevar a cabo un tratamiento específico que lleve a la persona afectada por la enfermedad de la adicción a recuperar una vida normalizada y funcional. Cuanto antes se solicite ayuda, y la persona afectada se ponga en tratamiento, menores serán los efectos que sobre las distintas parcelas de su vida se vean afectados. Si cree que usted o un familiar pudiera estar inmerso en una adicción, llámenos, PODEMOS AYUDARLE.

TELÉFONO 24H : 692441835

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